Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



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jueves, 20 de abril de 2017

31/3/2017 – El castillo de Gavarrós

La semana siguiente, fui a Inglaterra. Pep y Carles fueron a la zona del Estret, cerca de Gavarrós, guiados por Domènec de La Pobla de Lillet. Hace unos años, Domènec había descubierto por casualidad con un amigo unas estructuras antiguas bajo el cerro del Castell dels Moros, y precisamente, en el Archivo de la Corona de Aragón, Pep había leído sobre un asentamiento bajo el castillo de Gavarrós. Hace bastantes años, antes de empezar el blog, Pep y yo subimos ese cerro desde el sur, literalmente por un camino de cabras, y allí había los restos de una cisterna y una torre.

Exploraron esas ruinas y también, subiendo por el mismo camino de cabras, visitaron los restos encima del cerro.


Pep y Domènec contemplan la vista desde la cima del Castell dels Moros


Los restos de la cisterna.En el fondo, Puigllançada

La semana siguiente, hizo mal tiempo.

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Hoy, Pep quiere volver a la misma zona ya que vio que se marchaban unos caminos que nosotros no conocíamos. Aparcamos al lado de La Caseta, en la pista que va a Gavarrós. Aquí todavía no ha llegado la primavera pero el liquen en los robles sin hoja produce un efecto muy atractivo que contrasta con el verde de la hierba y el color rojizo de la roca.

Subimos por el camino a la Collada de la Caseta desde donde seguimos otro camino que nos sitúa debajo de la roca triangular encima de l’Estret.  

Caminando hacia el poblado medieval

Pep me muestra unos huecos rectangulares que serían otra torre, más grande, y, bajando por las terrazas hacia el oeste, se ven restos de otros edificios. Los huecos muestran signos evidentes de expolio; gente que buscaba algo de metal, sin duda, y no se les ocurrió otra cosa que sacar las piedras y tirarlas por la cuesta donde han quedado amontonadas.

Mientras examinamos los restos, Carles nos explica que por toda Cataluña han surgido Planes de Mejora Forestal, en el caso del Berguedà propiciados por la moda de la biomasa. A nosotros nos parece que esos planes supondrán el 'coup de grâce' para los caminos históricos que quedan en las umbrías, muchos de ellos desconocidos para el gran público.

Los restos de la torre después del paso de los buscadores de tesoros

Pero aquí, por suerte, es poco probable que haya un Plan de Mejora Forestal. Pep explica que este asentamiento estaba habitado hasta el siglo XVI-XVII y era el lugar donde los habitantes de Gavarrós guardaban las cosechas y las cosas de valor, protegidas por la torre, y lo que ahora es el pequeño núcleo de Gavarrós y las casas alrededor, serían las residencias de trabajo, ya que allí estaban las zonas de cultivo.

Oyendo la descripción de Pep, me hizo pensar en la reconstrucción virtual que se ha hecho de Montségur, el pueblo fortificado de los cátaros en Occitania, con una torre central rodeada de casas dispuestas en terrazas, aprovechando la disposición del terreno para crear una plaza fuerte casi inexpugnable.

Bajamos hacia el Torrent de Pardinella por un camino que Pep y Carles siguieron la semana pasado hasta llegar al fondo del valle, donde hay una pista que va al Gorg, el paso del agua en la otra esquina del cerro triangular del Castell dels Moros. En el descenso, dejamos para más adelante un camino que marcha a la izquierda. El camino parece continuar al otro lado del torrente pero muere en la cuesta tras pasar una cresta. Pep quiere buscar un hipotético camino directo de Pardinella a l’Estret, como si la gran casa de Pardinella tuviera su propio Paso del Noroeste, pero la roca supone una barrera infranqueable y, por más que subamos hacia el noreste, no encontramos nada, y finalmente bajamos nuevamente al Torrent de Pardinella. 

Mirando hacia el Torrent de Pardinella, con Puigcal al fondo. Se ve la línea diagonal de la roca que impide cualquier intento de hacer un camino entre Pardinella y l'Estret

Subimos otra vez a la Collada de la Caseta, explorando el camino que dejamos. Al cabo de 100 metros, muere delante de los restos de un edificio de antigüedad indudable, posiblemente de origen medieval.

Continuamos hasta la Collada, donde comemos con una vista de casi 360º. En la salida del 6/5/2011, en el cercano Coll de les Travenoses, mis lectores asiduos seguramente se acordarán de que yo había visto un camino que marchaba hacia el norte pero Pep no me había dejado seguirlo porque llegaba tarde para su clase de música. Propongo que lo miramos, ya que estamos aquí. Pep insinúa que lo que vi fue un espejismo pero accede a echarle un vistazo.

Mirando hacia el cerro triangular del Castell dels Moros

Volvemos a encontrar el camino. Sus comienzos son tenues pero al poco rato, toma forma y se convierte en un camino sólido, que marcha directamente hacia Gavarrós. El hecho de que ahora conozcamos la existencia del poblado medieval da un nuevo sentido a este camino que, hace 6 años, no habríamos sabido ver, ya que, a todas luces, parece ser la conexión entre el poblado bajo el castillo y el pueblo donde está la iglesia.

Pep, feliz de encontrar un camino nuevo

Al pasar una cresta, Carles ve un camino que baja. Pep lo descarta – demasiada pendiente – y continuamos hasta empalmar con la pista. Volvemos por la pista hacia el coche. “Ahora sí que se puede decir que conocemos todos los caminos de Gavarrós”, dice Pep prematuramente. Porque, al poco rato, vemos un camino que cruza la pista en diagonal. Lo seguimos a la derecha, donde baja al molino, descrito en términos tan pintorescos por Cesar August Torras y ahora unas tristes ruinas. Damos la vuelta y lo seguimos en la otra dirección, empalmando con el camino del poblado justo donde Carles había dicho que había visto el camino. Así que también hemos descubierto el camino del poblado al molino.

Lo que queda del molino de Gavarrós

“Ahora sí que se puede decir que lo hemos hecho todo”, repite Pep, impenitente. Seguimos el camino a la casa de Prat Terrer, recorrido en la misma salida del 6/5/2011, para marcarlo en el GPS, volvemos al collado y bajamos al coche.

El pintoresco 'grau' en el camino que va a la casa de Prat Terrer

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 7 km; 470 metros de desnivel acumulado.

jueves, 1 de julio de 2010

25/6/2010 – Pla de Tastarro

Por fin, parece que llega el verano, la estación preferida de Josep María (pero hoy no viene). Hoy será la última salida a Gavarrós y nuestro objetivo es localizar los caminos del Pla de Tastarro, el último trozo en blanco que nos queda aquí. Dejamos el coche aparcado en el Collet Roig de Prat Terrer. Lo primero es encontrar el tramo del camino de Gavarrós a Pardinella que habíamos perdido en el Camp del Vilar hace algunas salidas. Desde el Collet, sin campos que interfieren, es fácil y, una vez localizado, nos encaminamos hacia Gavarrós, pasando por la Creueta.
Como recordarán nuestros lectores, tenía unas colitas (ver Glosario) desde la Casa Freda que teníamos esperanzas de que nos llevaran al Pla de Tastarro. La primera había pasado demasiado alto y vimos el prado desde arriba (antes de que se pusiera a llover) pero aún quedaban unas colitas. Hoy las probamos pero ninguna nos sale bien. “¿Estaba prohibido a la gente de Gavarrós ir al Pla de Tastarro?” nos preguntamos, porque ya hemos agotado todas las opciones que nos quedaban. Nos paramos en una curva de la pista encima de Gavarrós mirando los campos que marchan hacia el este. Todos están cerrados por una línea de árboles en la cresta que marca el inicio del bosque – todos excepto uno que no tiene árboles. “¿Estamos pensando lo mismo?” pregunto. “Parece que sí”, contesta Pep.
Nos encaminamos hacia el campo en cuestión y vemos que en la cresta continúa hacia el este. Luego sale un caminito que entronca con otro más importante que sube ligeramente en diagonal. Deshacemos el camino para ver donde empieza y confirmamos que es imposible ver el arranque desde la pista si no se conoce. Volvemos a emprender la subida y finalmente salimos al Pla de Tastarro. Y para gran jubilo de Pep, hay una pleta que aprovecha un hueco en el terreno en el extremo sur del prado. Recorremos el perímetro del prado en busca de más caminos. Hay uno muy marcado que sube hacia el noreste y, con distintas bifurcaciones, nos permite enlazar con los prados superiores de la salida de la semana pasada. Ahora hemos identificado una pequeña red que conecta todos los prados en los distintos niveles.

El tan ansiado Pla de Tastarro. ¿No es una preciosidad?

Volvemos a bajar al Pla de Tastarro y seguimos dos caminos hacia Pardinella pero en ambos casos damos la vuelta tras ver su tendencia. Volvemos a la pleta para buscar el camino que baja a la Creueta. Desde la casa de La Creueta, vamos por camino conocido al Camp de la Terma, que cruzamos y continuamos hasta entrar en la pista de Pardinella (la misma donde tengo aparcado el coche). Desde allí seguimos un pequeño camino que nos lleva directamente a la casa de Prat Terrer. Delante nuestro se extiende otra zona que está en blanco en nuestros mapas. Pero tendrá que esperar; en la próxima salida, volvemos a la Cerdanya.



Detrás de la casa de Prat Terrer, una vista de la zona en blanco que nos aguarda. Las ruinas de la casa de Camp de Mill están abajo.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 13,9 km; 700 metros de desnivel acumulado.

jueves, 24 de junio de 2010

18/6/2010 – Bajo el Coll de Pal

La nueva política de explorar sistemáticamente cada zona tiene la pega de hablar durante varias semanas del mismo sitio. Pero la verdad es que cada vez que habíamos entrado en el valle de Gavarrós, nos había costado mucho sacar algo en claro y todavía quedaban muchas incógnitas. Sin embargo, gracias a la posibilidad de acceder a mapas antiguos en el ICC, hemos ido llenando todos los espacios en blanco y nuestros mapas ahora tienen un aspecto muy distinto.
Esta vez Pep quería dejar atada la zona más alta bajo el Coll de Pal. Aparcamos el coche en la carretera de Coll de Pal en el Coll del Forn. Eso significaba que acabaríamos muy lejos del coche pero Pep rechazaba todas mis propuestas alternativas. Aseguraba que era la única manera de hacer todo lo que quería hacer y quien pone el coche manda.
Primera parada, marcar en el GPS la casa de Coll del Forn, cerca de la carretera. Ya estaba abandonada hace más de un siglo y queda muy poca cosa, pero aún se ve. Próxima tarea: identificar el último tramo del camino de Bagá a Coll de Pal, descrito por César August Torras en su guía de itinerarios de 1904. El camino se ve muy claro, además está pintado. Cuando llegamos cerca del Chalet de Coll de Pal, damos la vuelta.

El Chalet de Coll de Pal sale de la niebla

Rodeados por la niebla perdemos altura, cruzando territorio conocido hasta salir encima de los campos de La Marge. ¿Dónde está la casa de La Marge? Es la eterna pregunta. Buscamos el último tramo del camino de Gavarrós a Coll de Pal. Desde la cabaña bajo la línea de alta tensión, se ve una sugerencia de camino y lo damos por bueno. Otra vez estamos perdidos en la niebla y decidimos bajar.

Otra vista del valle de Gavarrós mirando hacia el sur. A la derecha, los primeros campos de Casa Freda


Volvemos a la colita de la semana pasada. Cruzamos el torrente, esta vez sin vacas que estorban, y el camino continúa en ligera ascensión. Salimos a un pequeño prado y Pep encuentra una pleta al lado, perdida en el bosque. Está eufórico. El camino sigue subiendo y salimos en una cresta a un tiro de piedra del gran complejo pastoral bajo Puigllançada. Bajan caminos a unos pequeños prados pero, aparentemente, sin más continuidad. Volvemos a subir a la cresta para comer. Por fin se parten las nubes y parece que saldrá el sol.

Iniciamos el camino de regreso bajo un cielo cada vez más amenazador. En el prado de la pleta escondida, empieza a llover. Pep me entrega un asta de ciervo. “Para tu madre”, me dice. Quedan aún unos cinco kilómetros hasta el coche, está lloviendo y debe pesar unos 3 kilos. Pero de madre sólo hay una y la cojo. Llueve con insistencia y buscamos la ruta más despejada. Ir por el boj sería como ponernos bajo una manguera. La sensación de caminar con los calcetines empapados cuando el Gore-Tex tira la toalla es indescriptible, hay que experimentarlo. Mi hermana, veterana de mil caminadas bajo la lluvia inglesa, estaría orgullosa de mí.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 14,25 km; 750 metros de desnivel acumulado.

miércoles, 16 de junio de 2010

11/06/10 – Rain stopped play

El hombre del tiempo dijo que el sol se impondría a medida que avanzaba el día, así que decidimos probar suerte. Esta vez, queríamos mirar los caminos entre Gavarrós y Coll de Pal. Llegamos a Gavarrós. Sale el sol; la cosa pinta bien.
La primera tarea es identificar el camino antiguo que iba a Coll de Pal. Tomamos el que creíamos que era pero se acaba difuminando en los campos. Flanqueamos hasta otro camino marcado en el mapa que va a la Casa Freda pero se parece muchísimo a un camino para arrastrar troncos: demasiado rectilíneo. Quizás desconcertados por este primer fracaso, Josep Maria y Pep se enzarzan una acalorada discusión sobre los filósofos griegos. Yo me callo, éstas son cosas serias. Al final, continuamos por el camino y Pep acaba dándolo por bueno.
Salimos en los campos debajo de la Casa Freda. Josep Maria mira con recelo a las vacas, desconfiando de su engañosa docilidad.
Yo hacía muchos años había marcado unas colitas que marchaban hacia el este y tenía la esperanza de que hoy, por fin, sería el día que se sabría adónde iban. También hacía muchos años, cuando aún tenía poca experiencia, yo había marcado una estructura encima de los últimos campos como La Marge, una casa pobre mencionada por Cesar August Torras como la última casa en el camino al Coll de Pal. Evidentemente, Pep no se fía de mi criterio – con razón – y decide confirmarlo ya que él no la ha visto. Llegamos allí; resulta que es una ‘pleta’ o cercado de piedra donde se guardan los animales de noche, con una pequeña barraca al lado. Hemos ganado una pleta pero hemos perdido una casa. Subimos hacía una cabaña en buen estado debajo de la línea de alta tensión. ¿Se habrá construido sobre el emplazamiento de la casa?
Pep inicia un flanqueo hacia el oeste en busca de más pruebas. “¿Y mis colitas?” protesto. “Luego”. Llegamos a una curva y Pep decide continuar por un camino que continúa hacia el oeste. Llegamos a un prado y Pep encuentra otra pleta. Está de buen humor; con poca cosa se contenta. Miramos hacia el sur; el cielo está empezando a taparse. “No será nada”, digo. “El Molina dijo que mejoraría por la tarde”.
Bajamos hacia los campos de la Casa Freda por un camino nuevo que permite matar una colita que tenía por allí y buscamos un sitio para comer. Hacía el sur, vemos una especie de niebla; es una cortina de lluvia. Estamos muy cerca de una de mis colitas así que nos damos prisa para verla. Llegamos al inicio, pasando por un grupo de vacas. Josep María no está cómodo. Empiezan a chispear las primeras gotas de lluvia y a un grupo de vacas no se les ocurre otra cosa que meterse por el camino delante nuestro. El camino es bonito, seductor, despejado, con buenas vistas y se dirige directamente hacía el Torrente de Coll de Pal, que baja caudaloso por un fuerte pendiente con pequeñas cascadas. Allí encontramos apiñadas a las vacas; ellas no pueden continuar y nosotros tampoco. Ya está lloviendo y baja demasiada agua por el torrente para cruzarlo. Damos la vuelta, con las vacas detrás. No para de llover en todo el camino de bajada al coche.

Vista del Torrente de Coll de Pal justo antes de dar la vuelta

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10 km; 535 metros de desnivel acumulado.

domingo, 6 de junio de 2010

28/5/2010 – En el Clot del Forn

Amanece tapado pero confiamos en que el día aún puede aguantar. Dejamos el coche en el mismo cruce de pistas y ponemos rumbo a Cal Muntaner. Pep quiere atar el camino de Cal Muntaner a Coll de Forn mientras Carles y yo tomamos otro camino muy prometedor que se dirige hacia el Clot del Forn. Nuestro camino tan prometedor muere en unos campos. Nos plantamos otra vez en la pista y seguimos otro camino que nos lleva a una fuente y se muere. Acabamos cruzando el torrente y nos plantamos en un laberinto de caminos de carbonero que yo tenía parcialmente visto por salidas hechos hace unos años. Vemos una bifurcación tras otra y cuando nos damos cuenta de lo complicado que es todo aquello, sentimos las primeras gotas de lluvia.

Carles explorando el laberinto en el Clot del Forn

Oímos los gritos de Pep, que viene bajando. Aquí no hay cobertura de móvil y nos comunicamos como en la era preinalámbrica, a grito pelado. Cruzamos la riera por donde podemos y nos lo ingeniamos para volver a subir a la pista. Se produce el reencuentro de exploradores y continuamos subiendo por el camino que empezó Pep. Las gotas de lluvia me obligan a guardar los mapas; con el agua, corre la tinta roja utilizada para marcar los caminos. Sin embargo, de vez en cuando es imprescindible consultarlos; Pep y Carles hacen un enorme paraguas con sus chubasqueros y todos nos metemos debajo. Faltaba Josep Maria para sacarnos la foto, tenía que ser de lo más cómico.
Seguimos el camino hasta que las zarzas nos impiden avanzar, ya cerca de los restos de la casa de Coll de Forn. Ahora estamos fuera del guión y empezamos a improvisar. Seguimos una pista hasta la Serra de Colobre y luego bajamos hacia la casa de Pla de l’Arca. Nos volvemos a dividir para seguir dos caminos distintos: uno, el camino para bajar con animales y el otro, un atajo para ir a pie.
Llegamos cerca de la casa y buscamos un sitio para cobijarnos de los pequeños chubascos y comer. El tema de la conversación: uno recurrente, el enorme potencial patrimonial de la comarca y la aparente incapacidad para hacerlo valer. Hoy, tampoco encontramos la solución; haría falta un millonario excéntrico.

Otra vista de Gavarrós con el Coll de Vent en el primer plano

Después de comer, bajamos por un camino conocido encima de Coll de Vent que nos llevará al laberinto que dejamos Carles y yo esta mañana. Pasamos una hora agradable yendo arriba y abajo hasta dejar aclarada la red. Conclusión: hubo una explotación importante de carboneras en las hondonadas cerca del torrente con pequeños caminos que iban enlazando las distintas explotaciones. Más adelante se hizo un solo camino para bajar troncos desde arriba que iba bisecando toda esta red anterior.
Llegamos otra vez al coche y paramos en el Camp de Pujol para marcar con el GPS una casa medieval que Pep había visto en una ocasión anterior y luego en el puente de Espelt para buscar el camí ral (camino real), que encontramos encima del actual horno de piedra.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 12,9 km; 720 metros de desnivel acumulado.

miércoles, 26 de mayo de 2010

21/05/2010 – El camino de Gavarrós a Coll de Forn

Vuelve el buen tiempo y volvemos a Gavarrós. Dejamos el coche aparcado en la curva de la pista debajo de Gavarrós. Hoy, nos hemos propuesto buscar el camino antiguo de Gavarrós a Coll de Forn hacia el este. Los mapas antiguos varían el trazado según el año de edición. Vemos un camino que va en la dirección correcta a la entrada del pueblo pero al poco rato se aplana – mala señal. Lo seguimos de todos modos y nos lleva a Cal Muntaner, aunque al final está muy tapado. De vuelta, seguimos otro camino de más categoría, que debía ser el camino principal de Cal Muntaner a Gavarrós. Volvemos a subir la misma cresta por donde empezamos, sin camino, hasta que veo un perfil que anuncia buenos presagios.


Mirando hacia el este con las casas de Gavarrós abajo

Por fin, hemos encontrado el camino tan deseado. Lo seguimos de bajada para asegurar su trazado y tras un largo zig y zag, salimos a la misma cresta. Parecemos domingueros, moviéndonos en un radio de 200 metros del coche. Sin embargo, ahora hemos entrado en la pista de despegue y damos la vuelta para subir. El camino nos lleva en un flanqueo ascendente hacia el noreste. Está tapado pero su categoría es indudable. Josep Maria se queja del calor pero somos insensibles a sus lamentaciones.
Cerca del Torrent de la Bofia, vemos un camino que marcha a la derecha, que seguimos. Lleva a una fuente al antiguo estilo donde descansamos. Un poco más adelante, salimos delante de la Casa Freda. Damos la vuelta.


Font Freda

Continuamos por el camino de Coll de Forn. Entramos en una zona de antiguos prados y se pierde el rastro. Seguimos otro camino que baja demasiado y salimos a una cresta. Tras una ardua subida, volvemos a encontrar el camino y lo seguimos hasta enlazar con el punto donde lo perdimos.
Para comer, seguimos un camino que lleva a un prado. Sorprendemos un rebeco que nos observa durante unos segundos. “¡Wow!” dice Josep Maria. Resulta que nunca había visto un rebeco tan cerca. “Tienes que salir más”, dice Pep, curtido por cientos de avistamientos de rebecos.
Después de comer, seguimos el camino hasta unos campos. Enlazamos con la pista que viene desde el Coll de Forn y que se habrá abierto sobre su trazado. Damos la vuelta y bajamos por los campos por una pista nueva hasta Cal Muntaner y de ahí al coche. Desde Cal Muntaner, vemos el trazado de un camino que se dirige hacia el hayedo del Clot de Forn. Ya sabemos dónde empezaremos la próxima semana.


Cerezo en antiguos campos bajando hacia Cal Muntaner

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 11,2 km; 620 metros de desnivel acumulado.

martes, 11 de mayo de 2010

7/5/2010 – Caminos de Gavarrós y La Creueta

Pep tiene otra reunión MUY IMPORTANTE por la tarde y tiene que volver pronto. Se producen intensas negociaciones a tres bandas pero unas bajas imprevistas significan que volvemos a ser Pep y yo y puedo negociar una hora de salida más razonable – las 7 en Berga pero esta vez estoy preparado y lo aguanto bien.
Dejamos el coche en la unión de las pistas de Gavarrós y de Pardinella. Al bajar del coche, nos sorprenden unos ladridos pero luego resulta que son corzos. El hombre del tiempo había prometido sol pero debía estar hablando de Barcelona porque aquí estaba todo mojado, con niebla y frío. No tardamos en tener los pies mojados. Suerte que Pep iba delante secando el boj.



Niebla escocesa en el Berguedà

Empezamos liquidando algunas colitas alrededor de Cal Maçaner y luego buscamos caminos para subir al Camp del Vilar. Es un inmenso prado, antiguamente cultivado, pero el nombre indicaría la presencia de casas medievales, que no encontramos. Tras dar unas vueltas, emprendemos la subida por antiguos bancales a la casa de La Creueta. Uno de los objetivos es encontrar el camino marcado en los mapas antiguos del Ejército (ver Glosario) de Gavarrós a la Pardinella que pasaba por el Camp del Vilar. En la subida, vemos un camino que marcha a la izquierda que guardamos para más adelante.

La Creueta

Llegamos a la casa y tras explorar un poco los alrededores, volvemos a bajar. Miramos de buscar el camino antiguo y seguimos uno que nos lleva al Collet Roig de Prat Terrer pero no nos convence del todo. Debía ser el camino de Gavarrós a Prat Terrer. Subimos al Camp de la Terma y volvemos por un camino ya conocido a La Creueta.

Un Pep pensativo: "Este inglés sólo me hace perder el tiempo".

Bajamos otra vez al camino que habíamos visto antes y giramos a la derecha. Un camino amplio cruza el barranco y entra en más campos debajo de La Creueta. Perdemos el camino pero vemos un rectángulo de piedras que podría ser una casa medieval. Al final de los campos, volvemos a encontrar el camino.

El camino de Gavarrós visto desde el Torrent de Coll de Pal. Observad el muro de apoyo

El camino está impecable, todavía con el empedrado original y va directo hacia Gavarrós. Hay una bifurcación hacia La Creueta, que seguimos, que también tiene su ‘grau’ (o paso entre las rocas) empedrado. Al salir nuevamente en los campos frente a la casa de La Creueta, damos la vuelta y continuamos por el camino principal. Cruzamos el Torrente de Coll de Pal y acabamos entrando en Gavarrós, todavía maravillados por nuestro descubrimiento.
También queríamos acabar de cartografiar el último tramo del camino antiguo que iba desde el Estret hasta Gavarrós. Debía verse debajo del huerto de Cal Cabanes pero lo perdemos en los campos y acabamos bajando por otro camino más recto que debía venir de más arriba, de Casa Freda. En la pista, vemos el camino correcto enseguida y volvemos a subir. Esta vez lo hacemos bien. Volvemos a bajar a la pista y luego hasta el coche. Es la una y cuarto.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10,5 km; 570 metros de desnivel acumulado.

lunes, 3 de mayo de 2010

30/4/2010 – El molino de Gavarrós

Esta vez, éramos Pep y yo solos, como los viejos tiempos. Dejamos el coche en La Caseta, una casa al lado de la pista, pasado el Estret. Hace algunos años, habíamos localizado el molino de Gavarrós, al otro lado del río cerca de La Caseta pero no habíamos explorado los caminos que venían de las casas próximas al molino por lo que la ribera oeste siempre había sido una zona oscura para nosotros. Había llegado la hora de descifrar todo esto.
Bajamos un camino para cruzar el torrente. Yo no había contado con el deshielo y el torrente bajaba caudaloso. Pep cruza pero las piedras son resbaladizas y mis sensores detectan peligro de un buen remojón. Voy un poco más arriba donde puedo pasar con algún apuro.
Subimos un camino que por fin pudimos enlazar con otros más arriba que iban del Coll del Vent al Pla de l’Arca. Suenan truenos, hay unas nubes muy feas encima nuestro y tememos lo peor pero caen cuatro gotas y vuelve a salir el sol. Volvemos a bajar y entramos en zonas de ‘artigas’ (ver Glosario) siguiendo caminos que no habíamos sabido ver hace unos años (¡lo que hace la experiencia!). Salimos en la cresta del Coll del Vent unos 150 metros encima del torrente. Aquí hay mil caminos hechos por los ciervos y entre ellos y la erosión, es imposible distinguir el bueno. Vamos bajando hasta ver un camino claro que nos lleva nuevamente al punto donde cruzamos el torrente. Lo seguimos al revés y desembocamos en unos campos con una casa de que no tenemos constancia. Imposible saber su antigüedad.

La casa misteriosa encima del molino

Bajamos un camino que nos lleva al molino. Tenía una balsa grande, aún bien conservada, y los restos del molino están detrás. El sol sobre la vegetación fresca de primavera da un aire muy apacible pero mis pensamientos quedan truncados por la orden de reanudar la marcha. Tenemos que buscar el camino de la casa del Coll de Vent al molino. Lo empezamos a seguir pero lo perdemos y no lo volvemos a encontrar hasta casi llegar a un collado con prados. De allí sale otro camino que nos lleva muy rápido a la cresta del Coll del Vent, a poca distancia de los campos de la casa. Encontrar la casa nos costó tres salidas; seguimos caminos por encima y por debajo y no fue hasta la tercera que seguimos el correcto. Pero esto es otra tetera de peces como decimos en mi país.
En los prados comemos. Como sólo somos dos, he traído “Poacher’s Choice” (o La Elección del Cazador Furtivo), príncipe de cervezas, elixir de los dioses. Tras años de estudio, hemos constatado que una botella de medio litro de cerveza inglesa cunde mucho mejor entre dos que entre tres (con cuatro sería imposible) y sobre todo una cerveza tan buena como ésta.

Vista de Gavarrós desde donde comimos. Lástima de la línea de alta tensión que va al Coll de Pal.

Desde los prados, seguimos caminos hacia Gavarrós y Cal Muntaner que nos permiten completar el puzzle. Debajo de Gavarrós, vemos un camino ancho que sigue el curso del torrente. Pep vuelve a subir a los prados para seguir bien el camino al molino y yo sigo el camino del torrente. Es ancho, bastante limpio, con el agua al lado, sus pequeñas cascadas, el musgo, los pajaritos … delicioso.

El torrente

El camino cruza el torrente poco antes de llegar a Cal Maçaners y luego se divide; un ramal va a la casa y otro se junta con el camino principal que baja de Gavarrós hacia el Estret. En la casa, nos volvemos a encontrar. Caminamos hasta la pista, que bajamos hasta llegar al coche.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 7,7 km; 500 metros de desnivel acumulado.

Gavarrós

Una pequeña aldea al final de la pista que va a la Mina de Petroli, bajo el Coll de Pal y Puigllançada. Está dentro del Parque Natural de Cadí-Moixeró.


Vista de la cabecera del valle de Gavarrós desde Montderm.

Consiste en un grupo de casas agrupadas alrededor de la iglesia de Sant Genís y otras casas diseminadas. Sufrió el abandono rural de los años 50 y 60 pero la casa principal, Cal Cabanes, se mantuvo en buen estado y últimamente se ha restaurado otra casa al lado de la iglesia que está habitada.

La entrada de Gavarrós en mayo de 2004

La pista sigue el antiguo camino hasta el Estret, un paso estrecho entre dos cerros, uno de los cuales tiene en su cima las ruinas de un pequeño castillo de vigilancia. A partir de aquí hay divergencias más o menos importantes. Al abrir la pista y abandonarse las casas, los demás caminos cayeron en desuso y la mayoría no aparecen en ningún mapa.

El valle de Riutort mirando hacia el sur desde la iglesia de Sant Genís. El castillo está en la cima del pequeño cerro triangular en el centro de la foto

A lo largo de los años, hemos hecho diversas incursiones que han arrojado una luz parcial sobre el valle. Como dice Pep, es una zona “complicada”.