Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



miércoles, 24 de julio de 2013

19/7/2013 – Las minas de Peguera

Hoy Carles tiene que estar a las 4.30 detrás del mostrador de su hotel y Pep tiene que madrugar mañana para un largo viaje, lo que obliga a buscar una salida cerca de casa. Propongo volver al pueblo abandonado de Peguera ya que, a pesar de haberlo visitado unas cuantas veces, aún quedan muchas cosas por ver allí.

Concretamente, las fotos antiguas muestran un edificio al lado del plano inclinado nº 4, frente al Cargador del Grau. Se ve un edificio bastante sólido pero nunca lo había visto a pesar de haber estado muchas veces en las inmediaciones. Al ver la foto, la tentación es convertirlo mentalmente en el propio cargador pero, después de examinar objetivamente cómo está situado en el paisaje, hay que admitir que no puede ser.

Dejamos el coche en la bifurcación de pistas, una que va al Coll d’Hortons y la otra que va al núcleo del pueblo. Con las tormentas de tarde, está todo muy verde y bucólico. Hay unas cuantas vacas pastando pero con tanto prado, no dan abasto y aún quedan extensas zonas sin tocar, repletas de flores. 

La pista que va al pueblo de Peguera, cerca de la Font de Cal Coix

Pero aunque hoy puede parecer un paraíso natural, que nadie se engañe; si sus habitantes se marcharon en los años 50, era para buscar una vida mejor, huyendo de los largos y gélidos inviernos y la miseria reinante.

 Vista parcial del pueblo de Peguera

Y la misma vista cuando las casas aún estaban en pie (Foto extraída del libro "Relleu fotogràfic de les mines del Berguedà")

El famoso excursionista Cesar August Torras de principios del siglo XX hablaba de un hostal en Peguera pero aconsejaba ir bien aprovisionado porque allí nunca tenían comida. Nosotros le hemos hecho caso y llevamos bocadillos, fruta, nueces, agua y una botella de cerveza inglesa, la muy preciada Dedo del Obispo.

Orquidea cerca del agua

Tomamos primero la pista hacia el pueblo y al llegar al cementerio, buscamos la forma de llegar al torrente, el Barranc dels Graus, ya que Pep había oído que había una bocamina colgada encima del torrente. Al final la encontramos, un agujero hecho en la roca, con otro agujero al lado (¿el polvorín?). 


Entrada de la mina cerca del molino

A partir de aquí, vamos a los restos del molino, cuyo canal parece que quedó aniquilado por las obras de la mina corriente arriba. Luego vamos ajando el valle, visitando por orden la torre de luz, la Cantina, la mina Pepita, desde donde arranca la vía de tren, la mina Porvenir, el edificio con los antiguos pisos y el Portell, que marcaba la entrada al complejo minero. Pasamos un grupo de ciclistas haciendo el circuito de Rasos de Peguera. “Falta poco”, les digo para animarles. Tanto yo como ellos sabemos que es mentira.



La torre del transformador que suministraba electricidad generada por una máquina de vapor a las otras instalaciones


 La Cantina, donde estaba la sede administrativa de las minas y la casa del gerente


La entrada de la mina Pepita. Hoy sólo se ve una zanja amplia con un pequeño agujero al final. Detrás, el cerro de Peguera donde estaba el pueblo y a la izquierda se intuyen los edificios de la Cantina. Esta foto permite apreciar el desastre ecológico que debía suponer la minería para esa zona. (Foto extraída del libro "Relleu fotogràfic de les mines del Berguedà")

 Entrada de la mina Porvenir

 Y el inicio de la galería

 El Portell, entrada del complejo minero

Continuamos por la pista de Coll d’Hortons hasta el inicio del Plano Inclinado 4, que bajamos. Tras algunas dificultades, llegamos abajo al torrente, con el cargador delante y a un paso del camino señalizado dels Bons Homes. Y allí perdido en los árboles, vemos una superficie plana; es el suelo de la planta baja y todo lo que queda de la Casa dels Graus. Las veces que hemos pasado al lado y nunca se nos ha ocurrido echar un vistazo.

 Lo que queda hoy de la casa dels Graus

Y cómo era, con el plano inclinado al lado. (Foto extraída del libro "Relleu fotogràfic de les mines del Berguedà")

Almorzamos encima del cargador. Hacia Ensija, el cielo se va tapando e incluso caen algunas gotas. Al final, decidimos poner rumbo al coche, subiendo por la pista. Con el calor de la tarde, las mariposas han salido y me entretengo a intentar fotografiarlas. Pasamos por el camino que va a la Creu de Fumanya. Yo no lo he seguido nunca pero Pep lo ha subido muchas veces. Así que Carles y yo nos desviamos para seguirlo y Pep nos esperará en el Pla de la Creu de Fumanya con el coche. Sigue una subida ingrata en línea recta que nos deja en el Collet Mercadal, bastante alejado del coche. Todo eso sugiere una red de comunicación que estaba montada al margen de la actual red de carreteras y habrá que investigarla.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 7,8 km; 350 metros de desnivel acumulado.

P.D. Hoy (24 de julio), hay un extenso reportaje de dos páginas en La Vanguardia sobre el declive en toda Europa de las poblaciones de mariposas. Se atribuye sobre todo a la pérdida de diversidad paisajística y la homogeneización de hábitats y, concretamente en la zona mediterránea, a las prolongadas sequías. En las zonas por donde caminamos, aún hay una relativa abundancia, al menos fuera de los bosques, pero soy consciente de vivir en una burbuja ecológica que no refleja la tendencia dominante.


 Algunas de las mariposas que pude fotografiar aquel día. Aquí, Vanessa cardui (Painted lady).

 Coenonympha arcania (Pearly heath)

 Brenthis daphne (Marbled fritillary)

Melanargia lachesis (Iberian marbled white)