En teoría, Pol vuelve a estar libre la semana que viene y eso significa que volveremos a La Nou. Así que hoy será la última salida a Sant Julià de Cerdanyola.
Pep entra en el bar con el aspecto ojeroso de una persona que ha dormido poco. “Tengo una barraca como waypoint de la última salida pero no encuentro la foto”, dice nada más sentarse. “Está muy cerca de la Collada de les Bassotes. No entiendo qué podría haber pasado. Llevo días dando vueltas al asunto. Tenemos que volver”.
En el barrio de La Guingueta, vemos árboles caídos en el lecho del torrente por la temporal de viento del domingo pasado. La gente de allí debe haberse llevado un buen susto, oyendo el estruendo de los troncos que se partían.
Aparcamos en la pista de Fontanals cerca del cruce con La Vía y subimos a la Collada de les Bassotes. Son 130 metros de desnivel de golpe con fuerte pendiente. Encuentro dura la subida.
Cuando llegamos al waypoint, lo que encontramos no es una barraca sino un camino. “Ya que estamos, sigamos el camino”, dice Pep. El camino nos lleva al pequeño collado donde hay los dos caminos que cruzan hacia el norte. Carles ha quedado un poco más arriba, buscando una barraca que no existe. “Los dos hemos resuelto un problema: Yo he aclarado un pequeñísimo error y Steve ha podido seguir un camino que no sabía que existía”, dice Pep cuando nos volvemos a encontrar.
| Explorando infructuosamente la cara norte de la Serra del Pacient, encima de la Collada de les Bassotes |
Sin embargo, rechaza mi propuesta de aclarar los demás caminos que han quedado colgados. “Lo haremos en otra salida. Hoy tenemos que centrarnos en las barracas”. Y da la vuelta para volver a la Collada.
En el descenso, Pep nos comenta la película Balandrau, viento salvaje. Para los no catalanes, Balandrau es un pico en el Pirineo oriental catalán. El 30 de diciembre de 2000, lo que iba a ser una ascensión fácil se convirtió en una trampa mortal, con 9 muertes, por un cambio repentino de la meteorología. Nos recomienda verla. De hecho, ha sido uno de los grandes éxitos del pequeño cine de Berga.
Bajamos hacia La Quadra. Hoy, hay gente. Dos coches aparcados, un generador portátil en la puerta y humo que sale de la chimenea. Un perro simpático al lado de los coches, atado con una cuerda larga, quiere conocernos, pero le deben haber enseñado a quedarse quieto y solo mueve la cola.
| Una de las muchas barracas de hoy |
Continuamos por la Vía, ahora convertida en una pista frondosa. Consultando los puntos marcados en su móvil, Carles localiza barracas en las pequeñas hondonadas aterrazadas bajo la Vía orientadas hacia el noreste. Francamente, no estoy a gusto. Todo es subir y bajar sin camino, apartando zarzas y esquivando troncos caídos. Luego, cuando Pep me llama para marcar el waypoint con mi GPS, todo son prisas. Después, cuando saca el móvil para fotografiar la barraca, resulta que estorbo. Y luego corriendo a la próxima barraca. “Antes, no eras tan hiperactivo”, le reprocho. “Creo que la culpa la tiene esa pila de documentos que tienes en casa para transcribir, que te tiene siempre tensionado”.
| La continuación de la Vía después de La Quadra |
Localizadas todas las barracas bajo la Vía, ahora hay que subir. Un camino sube por la cresta hasta llegar a la pista que va al Els Planassos. Otra pendiente empinada, 150 metros de golpe. Noto mucho cansancio en las piernas y me pregunto si mis días de caminar con Pep y Carles están terminando.
Es con esos ánimos decaídos que finalmente llego a la pista. Giramos a la derecha hacia el Collet de les Estellades. Aquí hay otra pequeña vaguada con campos aterrazados y una barraca. Con lo lejos que está del pueblo y los 400 metros de desnivel, puedo entender las pocas ganas de venir que habría tenido el pobre al que le tocó esta parcela.
Una vez documentada la barraca, nos sentamos en una pequeña mancha de terreno donde llega el sol, con una vista compuesta básicamente por los árboles que tenemos delante, y comemos. Creo que Pep lo hace a propósito. En este entorno poco amable, dedicamos el mínimo tiempo posible al almuerzo y así puede volver a casa sin perder tiempo.
Descendemos hacia La Quadra en dirección oeste, documentando una barraca no incluida en el catálogo en otra vaguada aterrazada. La gente que había dentro de La Quadra se ha marchado.
| La penúltima barraca de hoy |
Volvemos al coche y vamos por la carretera asfaltada para ubicar un par de barracas más cerca de la carretera. Hoy, he tenido suficiente.
Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 8,5 km; 500 metros de desnivel acumulado.
