Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



sábado, 27 de noviembre de 2010

19/11/2010 – Saus

Mientras estaba haciendo recuperación, Pep había hecho unas breves incursiones en la zona encima de las casas de La Sala y El Plantiu, en la carretera que va de Guardiola a La Pobla. En el libro de las Baronies de Pinós, que resume los documentos conservados desde la Edad Media de los señores de Bagà, se menciona una serie de casas dentro de la zona que se podría llamar ampliamente Riutort, que incluye la antigua iglesia de Santa Cecilia, encima del antiguo camí ral. Hace unos años, hicimos algunas salidas por allí y había una zona en concreta, cerca del Torrente de La Sala, donde había unas estructuras muy sospechosas.

Hoy, el veranillo de San Martín es historia. Hace frío. Dejamos el coche en la carretera debajo del Plantiu. Josep Mª por fin respira a gusto pero yo sólo deseo ver el sol subir por detrás de las montañas del Catllaràs. Subimos por la pista hasta encontrar un fragmento del antiguo camino que va a la casa de Saus. Cuando hicieron la pista, se llevaron por delante la sala de estar de la casa porque sólo queda la parte de detrás.
 Pep y Josep Mª contemplan las ruinas de Saus. 


Pista naturalizada cerca de la Tuta Petita

Ponemos rumbo hacia el oeste por los campos de Saus, siguiendo caminos que a veces se encuentran y a veces se pierden. Salimos a una pista nueva en la cresta entre el Torrente de La Sala y el Torrente de Cerqueda. La seguimos y al poco rato, se acaba, continuando como una pista muy antigua, prácticamente reconvertida en camino. Encima vemos una estructura cuadrada sospechosa y otro camino que entra en la pista antigua, al lado de una pequeña gruta que se llama la Tuta Petita. Aquí nos dividimos. Pep y Carles suben cuesta arriba en busca de la Tuta Gran y Josep Mª y yo seguimos buscando caminos.
Continuamos por la pista y pronto vemos un camino que sale a la izquierda. Lo seguimos y entramos en una zona de antiguos campos con paredes de piedra gris. Ahora está poblada por robles y boj pero se respira un aire de gran antigüedad. Como ya sospechaba, el camino nos lleva a las estructuras que habíamos encontrado hace unos años, subiendo desde La Sala. Continuamos el flanqueo bajo Puig Cal pero el camino se pierde en los campos y damos la vuelta para volver a la Tuta Petita.
Otra vez en la pista antigua, nos encontramos con Pep y Carles que bajan eufóricos. Han encontrado la Tuta Gran y caminos que conectan la casa de Puig Castellar con el Coll de Cerqueda.
Continuamos por la pista, que se parece mucho a una pista que se hizo en los años 20 en Greixer hacia el Coll de Cabrera y debe datar de la misma época. De repente, Pep exclama: “Casas medievales”, y señala unos montículos de piedras debajo del camino. Carles dice: “Si no ponen un letrero, no lo veo”. Creo que hablaba en nombre de todos. Vistos más de cerca, sí se distinguen unas formas de habitáculos. Ya dentro de las casas, Pep y Carles especulan, de los nombres mencionados en Les Baronies, a cuáles deben corresponder.

Una casa medieval vista desde dentro.

Josep Mª supera todos los obstáculos

Tras hacer la inspección preceptiva, continuamos hasta el Coll de Puig Cal, donde entramos en la pista moderna. Al otro lado, continúa un camino que tendrá que esperar otra ocasión. Damos la vuelta y buscamos el sitio menos frío para comer.

Otro punto de la misma pista. La pared de piedra seca delata su antigüedad

Rastro dejado por el ciervo, que usa los pinos para rascarse las astas


Continuamos hasta Saus, intentando enlazar algunos caminos. Desde la casa, tomamos un camino muy claro que baja hacia La Pobla, que sale a un llano donde está la Cruz de Saus. Desde allí bajamos directamente hasta otro camino utilizado habitualmente por la gente de La Pobla y de allí al coche.

 
Pedraforca bajo un cielo invernal

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 15,9 km; 640 metros de desnivel acumulado.

sábado, 20 de noviembre de 2010

12/11/2010 – Otra vez en Moreta

El jueves me llama Pep para decirme que contemos con él la próxima semana. Bueno, así lo haremos. De momento, somos Carles y yo y decidimos volver a la casa de Moreta para buscar caminos entre la casa y el castillo de Palmerola.
Yo ya tenía unos cuantos caminos de la Minuta marcados en el mapa y Carles los había bajado a su GPS. Entre los dos, la cosa tendría que ir bien. Pero primero Carles me propone buscar lo que parecía una casa marcada en el mapa de la Minuta, entre la casa de Moreta y el molino. Sospechaba que íbamos a perder tiempo pero yo siempre quiero dejar participar a todos y, en contra de mi mejor juicio, accedo. Matamos algunas colitas pero no encontramos ninguna casa. O se la llevó por delante alguna pista o fue un error del topógrafo … y de paso perdemos una hora.

Volvemos a la iglesia de Moreta y nos encaminamos a las Cases. Se suponía que había unas cuantas casas en ese rincón pero, aparte de la casa que todavía está en pie, sólo encontramos indicios de una. La próxima tarea: el camino al Collet del Bosc, que finalmente encontramos. Tomamos la pista a Cal Jaume pero antes de llegar a la casa, nos desviamos para localizar el camino de Moreta a Palmerola, que encontramos.

Desembocamos en el Coll de Cal Jaume y decidimos volver a buscar el arranque del camino a Puig Miró que no pudimos encontrar hace dos semanas. Mirando desde abajo, parecía claro que el camino tenía que pasar por encima de un muro de roca detrás de la casa. Subimos a la casa y allí lo encontramos, justo donde pensábamos. Comemos.


El Castillo de Palmerola visto desde Cal Jaume, con el macizo de Montseny detrás
 
Bajamos para visitar el castillo. A Pep no le gustará la remodelación pero a nosotros no nos parece tan mal. Se ve que ahora es propiedad de la Generalitat; había sido usado como centro de formación pero ahora está cerrado y vacío.
 
El Castillo de Palmerola

Bajando el camino señalizado de Itinerànnia desde el Castillo

Desde el castillo tomamos un camino señalizado hacia Moreta que nos baja a los campos pero se pierde al subir por el otro lado del torrente, hacia el Collet de les Cases. Sin embargo, sí encontramos otro camino de gran categoría pero va en una dirección que no nos conviene y, muy a pesar nuestro, lo tenemos que dejar. Desde el collado, seguimos el camino a las Cases de Moreta y de allí a la iglesia de Moreta.
 
Les Cases de Moreta
Encontramos casi todo lo que nos propusimos encontrar, fue un día cálido y soleado, y los colores de los bosques de roble estaban en su punto, pero el relato no deja de ser insípido. Mis disculpas a mis lectores pero les pido un poco de paciencia. La semana que viene vuelve Pep.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 13,6 km; 450 metros de desnivel acumulado.

sábado, 13 de noviembre de 2010

5/11/2010 – Caminos entre Sant Jaume de Frontanyà y Palmerola

Hoy quería investigar los caminos que conectaban Sant Jaume de Frontanyà y Palmerola, pasando primero por el este y luego por el oeste de Puig Miró, la montaña más alta del municipio. Me proponía enlazar algunas colitas (ver Glosario) y buscar algunos de los caminos marcados en las Minutas.

Hoy somos tres: Carles, Josep María y yo. Dejamos el coche en el Collet de les Llebres, a medio camino entre Terradelles y Cal Toni. Al haber algún bache en la pista, pongo la tracción integral, – todas las precauciones son pocas, pienso – sólo para encontrar un Citroën AX de rigurosa serie en nuestro aparcamiento y que seguramente ha seguido la misma ruta.

Vista de Sant Jaume de Frontanyà

Seguimos la pista hacia el sur y al poco rato tomamos un camino que forma parte de la ruta clásica para subir al Puig Miró. En un collado, un camino se desvía hacia la izquierda, que tomamos. A partir de allí, seguimos un largo trayecto que, con pequeñas subidas y bajadas, nos lleva hasta el Bosque de Moreta apenas con interferencia por pistas. Pasada la Carena de Comafosca, empalma con el camino de la Minuta que venía desde Sant Jaume de Frontanyà. El camino ha quedado estrecho y tapado por falta de uso pero su categoría es indudable. Lástima de su escasa fotogenicidad, ya que sólo se ve bosque por todas partes.
En las zonas soleadas, vamos pasando por zonas de cultivo que debían ser artigas (ver Glosario). En una zona extensa de campos cerca del Rec de Palmeroles, salimos a la pista. Subimos hacia arriba en busca de una casa (con tantos campos, tiene que haber una casa, pensamos) pero sin éxito. Continuamos por la pista que nos lleva al Collet del Bosc, con las Cases de Moreta a la vista. Continuamos por la misma pista, dejando más campos de cultivo y más colitas. Vemos el castillo de Palmerola, extensamente remodelado en el siglo XIX, pero hoy no lo visitamos.

Castillo de Palmerola

Estamos en el punto más alejado del coche y hay que pensar en la vuelta. Comemos en los campos de la casa en ruinas de Cal Jaume. Tenemos a la vista el castillo y abajo un grupo de casas llamado Els Casons, una de las cuales todavía está habitada.
Tenía marcado un camino de la Minuta que nos llevaría desde Cal Jaume hasta la cara sur del Puig Miró y de ahí en línea recta al coche y me proponía buscarlo. De hecho, era la única opción que teníamos. Subimos en diagonal por los campos, lo que teóricamente nos haría cruzar el camino pero un afloramiento de roca tapado por el bosque nos barre el paso y el único camino que encontramos nos lleva abajo hacia Els Casons. Llegamos abajo a la pista y vemos un camino que va subiendo hacia el norte por el Torrente dels Casons. Está muy tapado pero su antigüedad no se pone en duda y lo tomamos.


Otra vista de Palmerola subiendo hacia Puig Miró, mirando hacia el sureste


Nos quedan menos de dos horas de luz. Aprieto el ritmo. Josep María empieza a quedar rezagado, peleando con las zarzas y el boj. “Be water, my friend”, empiezo a decir pero me callo ante su mirada de pocos amigos. Además, se empeña en llevar gafas de sol y no debe ver tres en un burro. El camino sale en una pista de desembosque y, al otro lado, se difumina en bancales de campos. Ésa era la finalidad del camino: llevar a la gente de las casas abajo a trabajar en los campos. Vamos subiendo como podemos, siguiendo caminitos que conectan bancales y algún camino de vacas. Teníamos que subir directamente hacia el norte pero el propio terreno nos va llevando hacia el oeste y finalmente salimos en la cresta bastante alejados del collado por el que quería bajar. Nos queda una hora de luz.



Las casas de Llobateres desde la cresta, con los últimos rayos del sol de la tarde. Detrás, las montañas del Catllaràs


Caminamos por la cresta. Josep Maria sigue peleando con el boj, con palabras poco cariñosas para los bosques del Berguedà. Bueno, él es así. Por fin, llegamos al ansiado collado y el camino de bajada se ve claramente. Vamos bajando, dejando alguna colita. Tras descender unos 100 metros de desnivel, llegamos al inicio de una pista que nos llevará directamente al coche. La pista tiene signos evidentes de haber sido repasada por una máquina hoy mismo y tengo visiones de encontrar mi coche aplastado como una cucaracha por alguna excavadora. Llegamos justo a tiempo para ver la excavadora descargar tierra a escasos centímetros de mi coche. El conductor me saluda amistosamente.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 12,7 km; 475 metros de desnivel acumulado.

sábado, 6 de noviembre de 2010

29/10/2010 – Moreta

Hace tiempo que Pep no puede venir los viernes. Tiene una lesión y ese día le toca recuperación – cosas de la edad. Pero pronto volverá. La verdad es que sus excentricidades, combinadas con las mías, dan otro aire a este blog.

Hoy somos Carles y yo. He decidido volver a la Riera de Merlès pero en el tramo superior, en el antiguo municipio de Palmerola. Es una zona que tenemos en blanco en los mapas pero está llena de casas y molinos … y sus caminos. Dejamos el coche en el parking de la casa de Moreta, actualmente dedicada al turismo rural pero cuya historia se remonta a la Edad Media. Había mirado la Minuta (ver Glosario) de Palmerola y pasado algunos de los caminos a mis mapas. Ahora lo veríamos sobre el terreno.

La casa de Moreta


… y su iglesia

Desde la cercana iglesia de Sant Julià de Moreta, marchan dos caminos en direcciones opuestas. Hoy, quería ver los molinos así que giramos hacia la derecha por el antiguo camino que pasaba entre los campos. El camino entra en una pista y luego, en una curva, marcha el camino otra vez, que tiene un aire inconfundible de antiguo. Seguimos el camino, dejando colitas (ver Glosario) a derecha e izquierda, hasta llegar a las ruinas del molino.

Las ruinas del Molino de Moreta perdidas en el bosque

Vamos hasta la presa en la riera y damos la vuelta. Cruzamos la riera delante del molino y continuamos por una antigua pista hasta ver las ruinas de nuestra segunda casa, Pont de Moreta, aunque no está cerca de ningún puente. Cuando acaba la pista empieza una miríada de caminos. Buscamos uno que nos llevará al Molino de Puig. Las ruinas están al otro lado de la riera, que es lógico porque dependía de otra casa, y retrocedemos. Vemos la presa, aún en buen estado, al igual que el canal.

La presa del Molino del Puig. Al otro lado, se ve la toma del canal y el muro que lo aguantaba


Mirando río abajo. En primer plano, se ve la posible presa medieval del molino


Cruzamos la riera más arriba y salimos en la pista hormigonada que va a la Riba. Al poco rato, vemos un camino que baja a la derecha y en un largo flanqueo nos lleva al Molino del Puig. Un hedor de animal muerto nos produce un fuerte malestar y nos damos prisa para marcharnos otra vez.
Vamos a la última casa de hoy, Cal l’Escloper, ya cerca de Viladonja y comemos en una cresta soleada encima de la pista. No puedo sustraerme a cierto sentimiento de culpabilidad por escribir un blog llamado “Caminando por el Berguedà” y pasar la mitad del tiempo caminando en otras comarcas. Hoy estamos en el Ripollès, aunque tocando Sant Jaume de Frontanyà. Cualquier día, empezaré una entrada con “… Desde Cadaquès sale un camino …”.

Uno de los muchos caminos encantadores que nos tocó seguir

Desde la pista, había visto un camino que bajaba hacia el sur que tenía muy buena pinta. Ahora lo seguimos y efectivamente tiene muy buena pinta pero, al cabo de unos 300 metros, desemboca en una pista muy fea de desembosque. Damos la vuelta y decido buscar caminos que bajen hacia el Pont de Moreta. Encontramos otro camino, también con muy buena pinta, que nos lleva hacia el Molino del Puig desde el sur. Con el Molino a la vista, damos la vuelta; no queremos volver a respirar ese olor a muerte. Cruzamos la riera bajo la casa de Pont de Moreta y volvemos a la casa de Moreta, dejando más colitas. Es lo que pasa cuando entras por primera vez en una zona con tantas casas.
Otra vez en la casa, oigo el ruido de un cortacésped y decido presentarme, ya que hemos usado su parking. Tenemos una conversación muy amena y bastante larga ya que el actual Sr. Moreta es un gran aficionado a la historia de su familia y de la zona y tiene mucho que contar. Nos despedimos prometiendo volver con Pep, el verdadero experto en la materia.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 11,6 km; 275 metros de desnivel acumulado.

sábado, 30 de octubre de 2010

22/10/2010 – La Qüestió

Después de los paisajes grandiosos y agrestes del Cadí, es muy fácil coger algo de manía al Berguedà, que tiene un paisaje más humanizado. Pero a cada cosa hay que darle su justo valor y por eso decidí volver al Catllaràs con Josep Maria.

Dejamos el coche en Sant Jaume de Frontanyà, un pequeño pueblo con una iglesia románica enorme y donde, por suerte, los apartamentos y chalets de segunda residencia aún brillan por su ausencia. Tomamos el GR que va a buscar la columna vertebral del Catllaràs, un camino histórico que marca el punto de partida para mil lugares. Va subiendo bajo el Pla del Cingle hasta desembocar en la pista que va a Can Frontanyà, una gran masía utilizada esporádicamente para colonias.


Vista desde Cal Frontanyà hacia el sur. Se ve el edificio del Santuario dels Oms

Tenía unas colitas (ver Glosario) marcadas en mi mapa que exploramos con resultados decepcionantes. Miro atrás y veo a Josep Maria peleando con el boj. “Be water, my friend”, le digo, igual que Bruce Lee, pero no surte el efecto deseado.

Al final llegamos al Coll de la Creu Melosa, que es donde lo interesante empezaba para mí. Hace muchos años, dejé en la bajada por el hayedo un camino que marchaba a la izquierda. Este camino sale en el Alpina y va a la casa de La Qüestió, pero quería hacerlo yo. Había llegado el día.
Iniciamos el descenso con las marcas amarillas y blancas de un PR. Las hayas siempre me han parecido árboles bondadosos y un camino que pasa por un hayedo siempre tiene una atracción especial.

Bajando por el camino del hayedo

Llegamos a la colita tan deseada. El camino primero llanea. Cuando permite el bosque, vemos las grandes casas de Montclús y Santa Eugènia, y abajo las ruinas de La Qüestió.

Santa Eugènia dels Soïls

En una gran carbonera, el camino se divide y el nuestro inicia una bajada y tras salir a una artiga (ver Glosario), parece encaminarse directamente al precipicio. Recordando lo que nos pasó hace un par de semanas, me resisto a creer la evidencia y continuamos hacia un collado pero el camino desaparece. Además, el Alpina confirma que tenemos que bajar. Volvemos al salto al vacío y vemos un camino muy erosionado que bordea la pared. Lo seguimos y, al poco rato, entramos en los campos de La Qüestió.

El camino de La Qüestió pasado el grau (ver Glosario)

Las ruinas de la casa de La Qüestió

Comemos. Para la vuelta, seguimos más o menos el PR que busca la carretera de La Pobla de Lillet. Tomo nota de algunas colitas para futuras salidas y buscamos el camino antiguo que baja al pueblo en el Coll de Sant Jaume. Hacemos un descenso agradable y apacible. En el pueblo, tomamos un café en Cal Marxandó, hostal desde hace varias generaciones (César August Torras ya cantaba las excelencias del hostal cuando lo llevaría el bisabuelo del actual propietario), donde nos atiende una camarera muy simpática.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 12,1 km; 555 metros de desnivel acumulado.

lunes, 25 de octubre de 2010

21/10/2010 – Bastanist (3)

Este jueves, tampoco pude ir. Quedé con Josep María para el día siguiente. Carles y Pep volvieron a Bastanist, ya por última vez este año y buscaron los caminos a Bescarán. Subieron primero por el torrente de Bescarán en un camino muy tapado. Luego el camino fue alejando del torrente haciendo curvas hasta llegar a las ruinas de la casa. De ahí siguieron un camino de flanqueo de gran belleza paisajística por las rocas que fue enlazando prados y cruzó el Serrat de Bartulló. “Un camino espectacular”, me dijo Pep nada más volver a casa para darme envidia. Desde el Serrat, el camino bajó hasta llegar al GR que va de Bastanist a Montellà, cerca de la casa de Les Valls y de allí, siguieron el GR hasta Bastanist.

La casa de Les Valls, mirando hacia Estana

14/10/2010 – Bastanist (2)

Esta semana he ido a Inglaterra. Carles y Pep volvieron a Bastanist para acabar de aclarar el camino antiguo a Estana. Al llegar al Torrent de l’Infern, el camino se separó del GR y acabaron llegando otra vez a Cal Guerra y de ahí siguieron un camino paralelo al torrente que les dejó en la pista del Coll de l’Estenedor delante del camino tan maravilloso que descubrimos el 23 de septiembre. Evidentemente, allí se produce una división de caminos: a la derecha hacia Estana y a la izquierda hacia el Cadí. Por las Bordas del Baster, subieron a Estana y luego bajaron por caminos hasta una curva en la carretera desde Montellà. Volvieron a la Borda del Ponçi y de allí a otra borda llamada Cal Tulla situada en un lomo encima de Bastanist y luego a Bastanist.

viernes, 15 de octubre de 2010

8/10/2010 – Bastanist (1)

Hoy Pep no puede venir y me toca una vez más hacer de monitor para Carles y Josep María. Pep me dio instrucciones para buscar el camino de Bastanist al Coll de l’Estenedor e inspeccionar las bordas entre Estana y Bastanist.

Dejamos el coche en el aparcamiento del santuario y ponemos rumbo al sur. El hombre del tiempo nos prometía cielo tapado como preludio a una gran borrasca que se abatiría sobre Cataluña durante los próximos días. Pero aquí hace sol y una temperatura muy agradable. Seguimos un camino que luego se junta con una pista naturalizada que entra en el valle del Riu de Bastanist. En una bifurcación, giramos a la derecha y empezamos a subir, desembocando finalmente en una zona extensa de antiguos campos dispuestos en distintos llanos, ahora conquistados totalmente por el bosque. ¿Es el Pla de la Vedella? Ninguno de los mapas que tenemos se ponen de acuerdo sobre dónde colocar los topónimos. Desde esta ‘artiga’ (ver Glosario), no hay ningún camino claro que continúa subiendo pero se puede ascender sin problemas por la cresta hasta salir en la pista del Coll de l’Estenedor donde estuvimos hace dos semanas.
Vamos bajando por la pista hacia Estana. Cuando entramos en la zona de cultivo, el paisaje se vuelve muy plácido, casi inglés.


Bajando por la pista

Anotamos Can Guerra, luego las ruinas de una barraca cuyo nombre desconocemos. Allí comemos con la Borda del Poncí a la vista al otro lado del pequeño valle. Dejamos arriba a la izquierda las dos Bordas del Baster y entroncamos con el tramo del GR que va de Estana a Bastanist. Carles había grabado en su GPS el trazado del camino antiguo de Estana a Bastanist para ver si seguía el GR o si se desviaba en algún momento del camino marcado.
Llegamos a una curva de la pista a la Borda del Poncí pero la ruta marcada en el GPS de Carles parece continuar recto. Veo un camino muy marcado que baja al torrente pero luego se difumina en los prados. Al final, vemos un camino que va de llano al otro lado del torrente y a Carles le parece que puede ser el camino que tiene en su GPS. Lo seguimos.

Nuestros lectores pueden tener la impresión que somos expertos infalibles en todo lo relacionado con los caminos y este blog, con cierta dosis de ironía inglesa, puede haber alentado esta impresión. Para que vean que no es así, sigue el relato de una equivocación.
Nuestro camino va siguiendo la cuesta encima del Torrent de les Bordes, a veces se ve bien y otras veces está prácticamente perdido por la erosión. Al cabo de poco rato, vemos Bastanist detrás de un lomo al otro lado del torrente pero está claro que nuestro camino no va hacía allí y al final, se pierde del todo. “El track me marca un descenso”, dice Carles. Me asomo por la cuesta, que baja en picado por el bosque. Muy abajo, se oye el rumor del agua. “Pues no sé cómo”, pienso. Mi intuición me dice de volver atrás pero nos retrasaríamos por lo perdido del camino y viendo un punto con menos pendiente, decido probar la bajada. No tarda en volverse más empinada y hacemos un descenso incómodo, lento y nada recomendable. Creo que mi intuición fue la mejor consejera.
Pero al final llegamos abajo y, por suerte, al otro lado veo un camino muy marcado, probablemente hecho por las vacas que bajan para beber, que nos sube al viejo camino donde vemos nuevamente las marcas del GR. A partir de allí, la cosa vuelve a ser divertida. Pasamos por la borda de Cal Baster y de allí a Bastanist. El guarda del santuario ha abierto la puerta de la iglesia; entro para presentar mis respetos a la Virgen.

Interior del santuario de Bastanist

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 13,4 km; 660 metros de desnivel acumulado.

sábado, 9 de octubre de 2010

1/10/2010 – El Pas de la Roca Plana

Nuestros lectores recordarán que la semana anterior, Pep y yo estuvimos comiendo en el Prat de l’Estenedor frente al Pas de la Roca Plana. Ninguno de los dos lo habíamos subido y aunque estaba marcado en el Alpina, yo me resistía a probarlo. Sin embargo, desde el Prat de l’Estenedor, me parecía más asequible y accedí a subirlo la próxima semana.

Hoy tenemos un invitado, Esteve, un amigo de Pep de los partidos de ajedrez y nativo del Berguedà pero actualmente es profesor de psicología en una de las universidades de Barcelona (no sé cuál). Desde hace unos cuantos años, se apunta a una o dos salidas al año con nosotros.


Volvemos a subir la larga pista al Prat d’Aguiló y caminamos al refugio para hacer el tramo del Camí dels Collets que nos faltaba por completar. La niebla estaba enganchada a la cresta del Cadí y allí nos íbamos a meter. Iniciamos el flanqueo hacia el Prat de l’Estenedor. En algunos puntos, el camino parece buscar el único sitio por donde se puede pasar entre las formaciones rocosas y eso me hace plantear una vez más una de nuestras eternas preguntas: ¿qué vino primero, el paso o el camino? O sea, ¿había un paso y por eso existe el camino o el paso se hizo cuando se hizo el camino?




El Camí dels Collets

Con esos pensamientos, voy cruzando torrentes, pedregales (tarteras en catalán) y pequeños collados hasta llegar al Prat de l’Estenedor. Delante, el Pas de la Roca Plana, perdido en la niebla. Iniciamos la subida por la cresta.

Esteve es 11 años más joven que nosotros pero, siendo neourbanita, sube pocas montañas y pronto empieza a resoplar. Pero como buen psicólogo, conoce nuestro perfil y no tarda en sacar temas que nos hará detenernos para conversar y así puede reponer fuerzas. Y nosotros caemos gustosamente en la trampa ya que la compañía es amena.


Entramos en la niebla debajo de la Roca Plana

Salimos del bosque y vamos subiendo como podemos por la cuesta. Cruzamos una pequeña ‘tartera’ y entramos en un pequeño valle que en el mapa tiene el nombre de Prat Sistrer, aunque de prado tiene muy poco. La niebla a veces se levanta y a veces baja, ofreciéndonos vistas de gran belleza o totalmente fantasmagóricas. A la entrada del valle, una cruz de madera nos parece advertir de los peligros que nos esperan si continuamos.

La cruz de madera

Desoyendo el consejo, continuamos por una fuerte pendiente hasta salir a una cresta. Seguimos la cresta hasta llegar a la pared. Ahora tocará escalar; no tiene ninguna dificultad técnica y alguna alma caritativa ha puesto pequeños montículos de piedras que nos guían certeramente pero yo no soy ningún escalador. Intento no pensar en lo que podría pasar si diera un paso en falso o me enredara con mi palo y me centro en seguir las botas de Esteve. Como todo en este mundo, la escalada se acaba y sólo nos queda un flanqueo para llegar al hueco entre dos cimas que es el Pas de la Roca Plana.

Casi estamos arriba

El último flanqueo al Pas de la Roca Plana
Un Pep exultante

Tras saborear el triunfo, emprendemos nuevamente la subida hacia el Pas dels Gosolans, caminando justo debajo de la cresta del Cadí. Estamos en el municipio berguedano de Gisclareny, en el enclave de Cortils. A medida que ganamos altura, se abre la vista de toda la zona de prados, con la cabaña de Cortils abajo, y detrás, la Serra Pedregosa, y detrás, la cara norte de Pedraforca.


La Coma dels Cortils


La cara norte de Pedraforca

El Gat

Cruces de hierro cerca del Pas dels Gosolans

Las veces que había estado en esta parte del Cadí, había venido desde el Pas dels Gosolans o desde Comabona, nunca desde aquí, y las perspectivas son totalmente inéditas para mí.

Llegamos al Pas dels Gosolans y bajamos hacia el refugio, ahora cerrado, parando para comer en un pequeño prado soleado.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10 km; 710 metros de desnivel acumulado.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

23/9/2010 – Prat de Cadí

El hombre del tiempo nos amenazó con lluvias intensas el viernes y decidimos pasar la salida nuevamente al jueves. Yo tenía un compromiso que me tenía ocupado hasta las 9.30 y Pep no encontró a nadie que pudiera salir antes. Por lo tanto, o venía conmigo o se iba solo. Pero en el fondo, Pep es una persona sociable y además yo tengo el GPS que nunca pierde la señal.

Dejamos el coche en el Coll de Pallers, justo al otro lado del pequeño pueblo de Estana, y emprendemos el camino para subir al Prat de Cadí. Es uno de los itinerarios clásicos de esta parte de Cerdanya y paso obligado para todos los que quieren subir al Cadí por el Canal de Cristall. Es un camino ancho, atractivo, asequible y muy recomendable.



Camino del Prat de Cadí

El mismo camino ya más cerca del Prat de Cadí

El destino del camino no se ve hasta que de repente sales al prado ya que el relieve del terreno lo esconde. Hacía años que no iba allí. Las vacas habían cortado la hierba hasta dejar el prado como un campo de golf, si no fuera por la muralla detrás.

El Prat de Cadí

Damos una vuelta en busca de estructuras y luego tomamos la pista que marca el inicio del Camí de Collets. La pista, medio naturalizada, va llaneando, entrando en los barrancos y saliendo a las crestas con las curvas de nivel. Sin embargo, al cabo de poco rato, un montículo de piedras marca el inicio del camino, que emprende una fuerte subida. A partir de aquí, tiene el perfil que ya conocemos del otro lado del Prat d’Aguiló de subidas a pequeños collados y bajadas para cruzar barrancos, con cabañas y pletas en pequeños prados. Sin embargo, aquí también abundan las plazas carboneras, indicando una explotación intensa del bosque en el pasado.


El Cadí desde el Camí dels Collets

Hoy caminamos por un paisaje desierto pero con tanta evidencia de actividad humana, hace un siglo esto tenía que haber estado muy distinto. En cada collado, habría al menos una persona, cuidando el ganado o cortando el bosque. Llegamos al Prat de l’Estenedor. El Prat d’Aguiló parece cerca pero el cielo amenazador y la hora desaconsejan continuar. Paramos para comer. Delante, el camino al Pas de la Roca Plana, una de las rutas para cruzar el Cadí. El mapa del Alpina marca un camino que baja al Coll de l’Estenedor con la posibilidad de ir a Bastanist o volver a Estana.
Pep estudia sus opciones cerca del Prat de l'Estenedor

Un poco pasado el Prat de l’Estenedor, vemos unos montículos de piedras que marcan el descenso, que desemboca en un camino bien trazado que continúa el descenso hacia el Coll de l’Estenedor. Salimos a una pista erosionada que lleva al collado y continúa con fuerte descenso. No se allana hasta pasado el Serrat de la Descarrega. Lo escarpado del terreno descarta otros caminos y seguimos la pista, por un paisaje homogeneizado por la explotación forestal. Empezamos a aburrirnos cuando, pasada una fuente, vemos un camino que sale a la izquierda. Lo tomamos y se nos abre un mundo de magia. Primero está bastante tapado hasta un pequeño collado. A partir de allí, ha sido limpiado y va llaneando por el bosque hacia Estana, cruzando barrancos, pasando pequeños collados y graus o pasos en la roca. El juego de colores entre los árboles, el musgo y las piedras con el ruido de los pequeños torrentes es de lo más refrescante. Uno se da cuenta de lo mucho que se ha perdido en personalidad paisajística – sobre todo en micropaisajes – en nombre de un progreso homogeneizador.

El camino hacia Estana

Salimos en una pista en los campos muy cerca del Coll de Pallers. Damos gracias a nuestra buena fortuna por haber encontrado este camino. Es muy difícil que lo hubiéramos visto desde el Coll de Pallers.

El viernes hizo sol y no llovió hasta las 4.30 de la tarde.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 16,6 km; 760 metros de desnivel acumulado
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