Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



lunes, 2 de mayo de 2011

24/4/2011- Els Empedrats y Cap de la Boixassa

Había quedado con Josep Mª para hacer la tradicional caminada de Sant Llorenç de Morunys, que se celebra cada sábado de Semana Santa. Sin embargo, lo cancelé por lluvia (me enteré después que no paró de llover en todo el día allí). Propuse salir el domingo si el tiempo aguantaba.


El hombre del tiempo prometió que la lluvia iría a menos y decidí hacer la ruta de los Empedrats. Como mucha gente del Berguedà, Josep Mª desconocía esta ruta a pesar de ser una de las rutas estrella del Parque de Cadí-Moixerò. “Un berguedano no puede morir sin haber hecho Els Empedrats”, sentencio. Aparcamos el coche bajo un cielo incierto cerca del nuevo Centre de Natura que ha construido los colegios La Salle en lo que era Cal Cerdanyola. La ruta oficial sube el valle de Pendís hasta el refugio (Refugi de Sant Jordi) pero yo quería hacer una variante que explicaré más adelante.

Iniciamos la ruta. Da gusto ver lo verde que está todo y oír el agua al lado. El camino pasa por pequeños túneles hechos por los árboles y el boj, lo que le da un aire misterioso, y también refresca en verano. Hacemos un pequeño desvío al Bullidor de la Llet. El Parque ha acondicionado un camino que lleva a una pared de roca de la cual sale un impresionante chorro de agua cuando llueve mucho y durante el deshielo. Vale la pena visitarlo.

 El torrente de Pendís tomada desde el pequeño puente que cruza el río antes del Bullidor de la Llet

La entrada de Els Empedrats

Continuamos y entramos en Els Empedrats, un estrecho desfiladero que impresiona mucho la primera vez que se ve (y también la segunda y la tercera). Aquí el camino cruza el torrente cuatro veces. Normalmente, no hay problema pero hoy baja mucho agua y las piedras utilizadas para cruzar están mojadas y resbaladizas. Conseguimos hacer el primer cruce pero al llegar al segundo, vemos que el agua pasa con fuerza y cubre muchas piedras. Llego a la mitad del curso de agua y cuanto más lo miro, más probable me parece que acabaremos en el agua. Josep Mª tampoco se muestra muy decidido. “¿Un plan B?”, me pregunta. Decido dar media vuelta y volvemos a la orilla. Justo en este momento viene alguien bajando por la otra orilla con un perro atado con una correa. Tiene el pantalón mojado hasta las rodillas pero se lanza a cruzar el río sin miedo. A pesar de que el perro se le enreda en las piernas, consigue llegar al otro lado donde le interrogamos. Nos asegura que los dos cruces que quedan río arriba son más fáciles y me armo de valor y cruzo. Para gran sorpresa mía, llego al otro lado sin novedad y Josep Mª sigue. Los otros dos cruces también se completan con éxito pero decido cambiar la ruta para no tener que bajar por el mismo sitio, posiblemente con lluvia. Había pensado hacer la vuelta por la casa de Escriu pero ahora decido pasar al lado contrario e ir al Cap de la Boixassa.

Saliendo del desfiladero

Seguimos subiendo. El camino aún tiene restos del empedrado. Al cabo de un rato, llegamos a la entrada al valle de Galigans, con un camino que marcha a la izquierda. La ruta oficial sigue recto por el valle de Pendís.

Aquí debo hacer un inciso. A mediados del siglo pasado, un tal Agustí Jolis escribió una guía de rutas del Berguedà, con la intención de poner al día la obra clásica de César August Torras publicada en 1904. Lo malo es que le pilló de lleno el abandono masivo de las casas de montaña y tuvo que hacer tres ediciones de su libro entre 1950 y 1965 para reflejar las cambiantes condiciones del entorno, sobre todo el número cada vez menor de casas habitadas. En la edición de 1965, describe la ruta como está actualmente pero en la de 1950, sube por el valle de Galligans hasta alcanzar los campos de la casa, pasa la cresta y luego va directamente a la casa de Font de Faig.

Ése es el camino que tomamos. Aunque tapado por la falta de uso, su trayectoria es clara y va subiendo con eses marcadas. Más arriba, empiezan las carboneras y luego el camino sale a los campos. Tenía la esperanza de encontrar la casa de Galigans. A principios del siglo XX, ya estaba abandonada pero el mapa del ICC marca un cuadrado. Miro a mi alrededor pero no veo rastro; el boj mojado me había obligado a guardar los mapas en la mochila y el cielo amenazador me aconseja no entretenerme. Continuamos a la cresta.

 Vista hacia el sur al salir de las carboneras del valle de Galigans

Vista hacia el otro lado del valle de Pendís en el camino de flanqueo de Galigans a Font del Faig

El camino pasa por una abertura en la roca y gira hacia el norte. Tras media hora, salimos a los campos de Font de Faig, muy cerca del refugio pero resisto su canto de sirena y, tras reponer agua en la fuente (la fuente bajo el árbol, que es la auténtica, no la fuente cerca del refugio), continuamos hacia el ‘grau’ (ver Glosario) que permite pasar al valle de Galigans. Allí almorzamos.

Un curioso refugio natural antes de llegar a la cresta que da paso a la parte superior del valle de Galigans

El grau entre el valle de Pendís y el valle de Galigans, encima del Refugi de Sant Jordi

En el valle de Bastareny al sur, una cortina de lluvia impide ver las montañas de Gisclareny detrás y parece que viene hacia nosotros. Sin dar tiempo a Josep Mª para acabar su inmenso bocadillo, emprendo la marcha otra vez. Cruzamos el valle de Galigans y seguimos un atajo de reciente creación que busca el camino que viene del Col de Galigans al Cap de la Boixassa. Llega la niebla; donde comimos ya no se ve y la niebla da formas extrañas a las formaciones rocosas a medida que nos acercamos al Cap de la Boixassa.

La niebla se cierne sobre nosotros

En un día soleado, habría unas vistas extensísimas de todas las montañas alrededor pero hoy nuestra visión queda cortada a 50 metros. Además empiezan a caer gotas. Sacamos los chubasqueros y temo lo peor; estamos en el punto más alto y más alejado del coche. Inicio rápidamente la bajada. Me llega a la memoria una bajada por el mismo sitio hace unos años con mi hermana. Era verano y se estaba preparando una gran tormenta en Pedraforca y venía directo hacia nosotros. Por nada del mundo, quería estar en esta cuesta expuesta cuando llegaba. Intenté dar prisa a mi hermana pero quizás acostumbrada a la pausada lluvia inglesa, no parecía apreciar del todo la urgencia. Llegamos a una cueva que conocía bajo el Coll de la Pelosa justo cuando empezaba a diluviar con unos truenos ensordecedores y tuvimos que esperar una hora y media hasta que pasó la tormenta.
Pero hoy los dioses nos sonríen; empieza a levantarse la niebla y deja de llover. Llegamos al Col de la Pelosa e iniciamos el largo flanqueo hacia el Molí del Puig. Primero el terreno está despejado pero, tras el primer collado, entramos en canales y vuelven los túneles de vegetación. Aquí hay abundantes signos de explotación del bosque para hacer carbón.
 Bajando desde el Col de la Pelosa hacia el Molí del Puig

Entrando en tierra de carboneros

Con tanto verde, nos invade una sensación de relajación y bienestar que propicia una tertulia sobre un temario muy variado pero que tiene como eje la ética personal y colectiva. Con estos pensamientos elevados, llegamos a la pista al lado de las ruinas del Molí del Puig.

El Molí del Puig

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10,7 km; 830 metros de desnivel acumulado.

PD. Cuando bajo el track al ordenador, veo que estuvimos a 50 metros del cuadrado que marca el mapa del ICC como la casa de Galigans. Miro la ortofoto y efectivamente se ve un cuadrado pero no estoy convencido que sea una casa. Quedará para confirmar en otra ocasión.

Nota histórica: En los folletos turísticos y artículos excursionistas, siempre se habla del camino dels Empedrats como una de las rutas clave para cruzar del Berguedà a la Cerdanya. Pep pone en duda ese calificativo y lo cierto es que Torras, en 1904, dice que la casa de Font de Faig está vacía porque desde hace unos años el camino dels Empedrats está cerrado por una riada que lo destruyó en el tramo abajo que pasa por el río. Las ruinas de esta casa aún se ven cerca del refugio. Tuvo una agricultura de subsistencia pero también hacía de hostal para la gente que cruzaba el Col de Pendís y esta función debía ser un medio importante de vida. Cuando se volvió a abrir el camino dels Empedrats, volvió a haber gente en la casa, hasta el abandono masivo de los años 50. Después, se utilizó durante un tiempo como refugio hasta que se construyó el refugio nuevo. El camino clave de verdad para pasar a la Cerdanya es el Coll de Jou desde Bagà hasta Urús, utilizado desde tiempos inmemoriales. Pero esto será tema de otra entrada.

Una bonita foto de las ruinas de la casa de Font de Faig, tomada un día primaveral del 20/1/2007. El día después, volvió el crudo invierno.






15/4/2011 – Pardinella

El 25 de junio del año pasado, Pep y yo estuvimos mirando la casa de Camp de Mill desde el Prat Terrer. Delante se extendía una zona que estaba en blanco en nuestros mapas pero había una línea invisible trazada delante nuestro que no pudimos cruzar. Hasta hoy.

Dejamos el coche en el Collet Roig de Prat Terrer. Me siento como si tuviera 300 años. Bueno, en realidad, yo no sé como se siente con 300 años pero me puedo imaginar que es similar a cómo me siento en aquel momento. Una punta de trabajo ha forzado cierto sedentarismo pero sospecho que mucho más tienen que ver las dos semanas que he hecho campana en yoga.

Bajando hacia Prat Terrer

Vamos a Prat Terrer y de allí a Camp de Mill. Inspeccionamos las ruinas de la casa pero Pep no quería continuar hacia Montderm sino buscar el camino a Pardinella y, desde allí, mirar si había caminos que cruzaban el Torrent de l’Home Mort hacia el oeste.

Prat Terrer con un paisaje primaveral casi perfecto

Emprendemos la subida. A medida que mi cuerpo se pone en marcha, mi edad va bajando. Ahora ronda los 100 años. Cruzamos la pista de Pardinella y nos metemos en los campos al otro lado. Tras subir unos 50 metros más, vemos un camino muy marcado que marcha hacia el torrente. La primera derivación muere en una fuente. Seguimos subiendo. Hay una división de caminos; uno parece ir hacia el Torrent de l’Home Mort y el otro hacia el siguiente barranco a la izquierda. La pendiente empieza a empinarse y el camino de personas se mezcla con un camino para bajar troncos. Pasamos por un bosque de avellanos, que luego da paso a hayas. El camino se mete decididamente en el barranco y vemos la primera carbonera, que luego se seguirán de al menos dos más. Con la pendiente, mi edad ha ido bajando y ahora me siento más o menos normal. Poco después de la última carbonera, el camino se muere y subimos sin camino al GR que va al Coll de Pal.

La misteriosa estructura encima de Pardinella. ¿Es o no es medieval?

Almorzamos. Bajando el GR, Pep quería mirar primero una pleta (ver Glosario) muy perdida en el bosque antes de llegar a la Jaça que habíamos encontrado hace unos años. Sigue allí. Luego una estructura muy rara encima de Pardinella. Sigue allí. Luego mostrar a Carles la enorme pleta en el Pla d’Erols. Es una gran estructura circular que cubre una parte importante del llano. ¿Será una pista de aterrizaje para los OVNIs?, especulo.
La pleta del Pla d'Erols

De repente, vuelvo a sentirme cansado. Acumulo años a un ritmo estrepitoso. Dejo a Pep y Carles investigando y emprendo la bajada por el GR hacia el Coll Roig. Aún se ve el empedrado en algunos puntos. Me doy cuenta que la casa de Pardinella tiene unos colores muy atractivos en la luz de la tarde y empiezo a sacar fotos. Carles y Pep me atrapan cerca de la casa y volvemos al coche. Ha sido un día duro.

La casa de Pardinella, a 1.330 metros de altura, y la única casa habitada en muchos kilómetros a la redonda

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 11,2 km; 620 metros de desnivel acumulado.

PD: El martes después fui a yoga y el jueves subí a Queralt con una ligereza sorprendente. Moraleja: No saltarse las clases de yoga.

sábado, 16 de abril de 2011

8/4/2011 – Feners

El día 7, había sido mi cumpleaños y por eso pedí un capricho a Pep. Pasado el Coll de la Trapa y antes de llegar a Feners, desde la carretera que va a Gosol, se ve abajo un grupo de casas de lo más cucas y nunca había ido allí. Además, el Alpina antiguo marca un camino que pasa por detrás de las casas y va hacia el Aigua de Valls.


Una visión poco habitual de Pedraforca desde el Coll de la Trapa; es la cara sur

Por ser mi cumpleaños, Pep acepta pero él quería volver a Pardinella. Aparcamos el coche en el Coll de la Trapa y bajamos por una antigua pista, ahora parte de la Xarxa Lenta, hacia Feners. Tras cierta distancia, marcha un camino hacia las casas. Llegamos a las casas pero no hay rastro del camino que decía el Alpina.
Pep empieza a ponerme la cara que pone cuando no está donde quiere estar, la misma que me puso en la Via del Nicolau. Sí que vemos un camino muy bonito que sube detrás de Cal Minguet pero Pep no me deja probarlo. Carles bajó el camino antiguo desde la Minuta a su GPS. No encontramos el camino donde lo indica el Alpina y el GPS de Carles indica más hacia el norte, hacia el torrente.

Las casas de Ca l'Escarola en el primer plano y Cal Minguet atrás, tocando el bosque

Contraste de paisaje - semidesierto tocando los verdes campos de Ca l'Escarola. En el fondo, la Gallina Pelada, punto culminante de la Sierra de Ensija

Vamos donde indica el GPS. Se ven algunos débiles rastros pero está todo muy revuelto por unos postes de teléfono. Vuelvo a proponer el camino que sube desde Cal Minguet como Plan B pero Pep lo rechaza. “Me trajiste aquí para buscar el camino de Feners, pues eso es lo que vamos a hacer”, me dice. Volvemos a subir a Cal Fanxó y vamos flanqueando por tierras muy erosionadas sin camino. Yo empiezo a cansarme de los intentos infructuosos de buscar caminos inexistentes. ¡Y tan bonito que parecía desde la carretera! Por fin, vemos un camino que marcha hacia arriba, lo seguimos abajo y llegamos a las ruinas de otra casa, Ca l’Art.
El camino antiguo vuelve a salir en el GPS de Carles y esta vez lo vemos más claro y lo seguimos hacia el Coll de la Trapa. Se mantiene muy cerca del curso del torrente (nada que ver con lo que indicaba el Alpina antiguo) y finalmente se pierde precisamente donde lo dejamos correr, bajo los postes de teléfono. Media vuelta.
Desde Ca l’Art, seguimos unos restos de camino que nos dejan en la pista al Molí de Güell y establecemos la conexión con el camino que iba directamente de Feners a Bonners, sin pasar por el Molí de Güell. Ahora este camino forma parte de la Xarxa Lenta y es altamente recomendable. Es un camino interesante de verdad y permite atisbar los restos del castillo de Fraumir.
Pero nosotros no lo vamos a seguir hoy. Decidimos almorzar bajo la sombra en un campo. La conversación vuelve a un tema recurrente: la escasa atención que dedican los políticos locales al patrimonio arqueológico de la comarca, que está cayendo a trozos. Yo personalmente opino que de los políticos se puede esperar bien poca cosa en este campo y, en todo caso, será el ciudadano preocupado (“concerned citizen” como dicen los americanos) que tendrá que dar el primer paso. Acabo el bocadillo y la tertulia se alarga; apetece un café. Saco el móvil y llamo a Josep Mª.
“Hola Steve”, me contesta. “Hola Josep Mª, necesitamos dos cortados”. “¿Dónde estáis?” “A un kilómetro al sur de Feners, cerca de un poste indicador de la Xarxa Lenta, adosados contra un muro de piedra seca”. “En diez minutos, los tienes allá”, me promete. Cierro el móvil, satisfecho. Así es como se tienen que hacer las cosas, pienso.


El muro donde esperamos los cafés de Josep Mª. Observad su grosor.

Carles y Pep siguen hablando. El tiempo pasa y Pep tiene que volver para su clase de música. Inexplicablemente, los cafés de Josep Mª no han llegado pero no podemos esperar más. Subimos por la pista hacia Feners y allí hay un ejemplo de lo que hablaban Pep y Carles. La casa de Feners incorpora parte de lo que era la antigua casa fuerte medieval pero dos de los muros se han separado y uno empieza a inclinarse peligrosamente. Si continúa la inacción, no cuesta ver que el muro acabará siendo una pila de piedras esparramadas por el suelo.


La casa de Feners. El dibujo de los muros medievales es evidente.

Desde Feners, tomamos la Xarxa Lenta de vuelta hasta el Coll de la Trapa. Pep se declara satisfecho con haber establecido las comunicaciones debajo de Feners y me perdona … pero la semana que viene, a Pardinella.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10,1 km; 260 metros de desnivel acumulado.

domingo, 10 de abril de 2011

1/4/2011 – Entre Cal Tinent y Millarès

Hace un día precioso, más propio de mayo. Vamos otra vez a la carretera de Coll de Pal. Primero, había que hacer dos paseos de trámite. 1) El camino antiguo de Bagà a Greixer en el tramo hasta la casa de l’Om. 2) El camino que va de Rigoréixer hacia el Camping Bastareny. De momento, parece un paseo de abuelos pero Pep quería los tracks para su archivo.


El pintoresco puente que marca el inicio del camino de Rigoréixer hacia el Camping Bastareny

Finalmente, aparcamos el coche donde empieza la pista de Greixer, cruzamos el río y vamos hacia Cal Tinent, una casa en ruinas de cierto tamaño y al lado, un puente sobre el que pasaba el antiguo camino y que desconocíamos hasta ahora. Cerca había el molino de Greixer. Curiosamente, este molino tenía dos balsas, una detrás de otra, algo que tampoco habíamos visto antes. Localizamos el canal del molino y un camino muy tapado que nos lleva de vuelta a Cal Tinent.

El puente de Cal Tinent

Intentamos buscar el camino antiguo de Cal Tinent a Millarès, que Carles tiene bajado a su GPS pero nos vemos forzados a seguir la pista y luego pasar por debajo de la carretera del túnel de Cadí. Al otro lado, sí que localizamos el camino a la derecha de los últimos campos de Cal Tinent pero, al poco rato, lo perdemos y tenemos que subir por la ruta señalizada de los Cavalls del Vent, que es artificial. En un pequeño collado, por fin encontramos el camino antiguo. Pep decide que, en nombre de la ciencia, tenemos que volver a bajar para asegurar el trazado del camino.
Quizás algún lector se haya irritado en entradas anteriores por la falta de detalles a la hora de describir el recorrido de los caminos. Pues prestad atención: El camino señalizado llega al collado a una cota de 1.135 metros. Dad la vuelta y mirad hacia abajo. El camino auténtico sale bajando hacia la derecha; aunque está algo tapado, las eses son inconfundibles. Va bajando hasta la cota de 1.090 metros, cuando sale a un pequeño claro. Aquí, hay que estar muy atento, ya que el camino gira hacia la izquierda con ligero descenso, bastante borrado, y acaba entrando en los campos. Cruza los campos y entra en el bosque al otro lado a la cota de 1.080 metros, tras lo cual baja paralelamente a los campos hasta topar con la carretera del túnel de Cadí, donde queda cortado.
Volviendo a nuestro pequeño collado, seguimos subiendo hacia el Millarès por el camino señalizado, que también es el camino antiguo. Este tramo es muy atractivo, pasando por un bosque de robles, boj y encinas, y respira mucha antigüedad. Seguimos dos colitas muy tapadas: una acaba en una zona de carboneras y otra en una artiga. No recomendaría ninguna de las dos. Los picores provocados por los rasguños me duraron 4 días.
Salimos a la casa de Millarès, donde almorzamos bajo un árbol con la inmensidad y majestuosidad del Moixeró delante, como si estuviéramos mirando una pantalla gigante. Pep va enumerando las canales que, dice, tendremos que subir por última vez ya este verano (que tenemos una edad) para grabar los tracks (con mi GPS, que nunca pierde la señal).

Tosa d'Alp desde los campos de Millarès

Como última tarea del día, Pep quiere buscar el camino de Millarès a Greixer. Tras adentrarnos en el bosque en la dirección equivocada, ya que nos lleva demasiado hacia la casa de Hospitalet, aunque sirve para abrir unas colitas para explorar más adelante, nos situamos en la misma cresta debajo de la casa de Millarès, donde se ve claramente el camino que marcha hacia abajo. Va bajando la cuesta en amplias eses hasta llegar al río. Su categoría es incuestionable pero está totalmente abandonado ya que todo el mundo usa la pista.
El camino sigue el curso del río. Al final, encontramos un punto para cruzarlo y caminamos por la carretera hasta el coche.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 8,2 km; 350 metros de desnivel acumulado (no cuento los paseos al principio pero seguramente sumarán unos 3 km más).

domingo, 3 de abril de 2011

25/3/2011 – El Triángulo de Rebost

Hablando con Pep un par de días antes, me propone unir el triangulo de Millarès, Paller de Dalt y Rebost. Me parece bien porque será una oportunidad para visitar nuevamente unos caminos que hace mucho tiempo no recorremos.


Campos de Millarès con la casa a medio término y el pequeño pueblo de Greixer al fondo

Dejamos el coche en la entrada de una pista en la carretera de Coll de Pal, pasada la casa de l’Hospitalet. Esta pista acaba entrando en los campos encima de la casa de Millarès. Carles y Pep, en voz baja para que no me entere demasiado, hablan de una iglesia de Millarès, mencionada en documentos medievales. Al acercarnos a la casa, Pep se desvía y camina con paso firme y decidido a un pequeño llano cubierto de boj y encinas. Al llegar, se ven unas piedras delatadoras y, al entrar en el boj, unos muros bajos que dibujan formas circulares y rectangulares y que demuestran sin lugar a dudas la presencia de un asentamiento medieval. Carles y yo quedamos maravillados y entonamos cantos a la gloria de Pep el Descubridor. Él, modesto, dice que se ha limitado a aplicar el principio de Sherlock Holmes. En otras salidas, había mirado en todos los demás sitios y simplemente era el último que le quedaba.

Piedras que hablan. Parte del asentamiento medieval cerca de Millarès

Tras la inspección de rigor, emprendemos el camino al Paller de Dalt. Pasamos por una pequeña zona de pastura llamada la Pleta Vella, flanqueamos la cuesta y tras pasar una cresta, entramos en una ‘artiga’ (ver Glosario). Es muy curioso ver estos campos en medio de la montaña, lejos de todo. Buscamos el borde de los campos y encontramos nuevamente el camino, que nos lleva a la cara norte del Bac de Diví. El camino tiene toda la pinta de que no ha pasado nadie desde la última vez que lo hicimos, hace unos cinco años. El camino busca un paso por la cuesta escarpada y rocosa hacia la Collada Xica.

 Bac de Diví

Rastro del pájaro carpintero en la Collada Xica

En la Collada Xica, descansamos y Pep propone que nos separemos. Un grupo subirá el Llener Mal y el Pas de la Devesa y otro la Canal Mala y nos encontraremos en el Refugio de Rebost. Como se puede imaginar por los topónimos, los dos tienen sus inconvenientes pero yo elijo subir el Llener Mal. Es más recto y llegaremos antes pero es muy empinado. Carles y yo emprendemos la subida, con frecuentes paradas para “disfrutar de las vistas”.

Otra vista del Valle del Llobregat, subiendo el Llaner Mal

Pedraforca, con las nubes rozando las cimas. En primer plano, la Collada Xica

Tanto una ruta como la otra son rutas pintadas y se ve que el guarda de Rebost ha repasado la pintura amarilla en el Llener Mal para atraer a visitantes. Es una subida realmente árida: un trozo de hierba con tarteras o pedregales a cada lado. Cruzamos la carretera y pasamos el Pas de la Devesa a la umbría …
donde está todo nevado. Hay un palmo de nieve compacta. El camino se ve como un pasillo blanco entre los árboles y, recordando a Alicia en el País de las Maravillas, el rastro de una liebre nos guía certeramente por todo el largo flanqueo. Por fin, la nieve se acaba y llegamos al Refugio. No hay guarda pero hay mesas y bancos fuera. Descansamos y, al cabo de un cuarto de hora, llega Pep.

El descanso de los guerreros en Rebost

Almorzamos. Después, nos encaminamos hacia el Coll de la Gavarra. Vemos el camino antiguo debajo de la pista. Hace unos años, yo había hecho unas prospecciones por aquí solo y había intuido que debía bajar un camino cerca de la cresta hacia Greixer y Bagà. Partiendo de la pista en el Coll de la Gavarra, había intentado buscar el camino pero, debido a una antigua pero intensa explotación forestal, siempre había perdido el camino hasta casi llegar a la carretera abajo, cuando lo había visto en una zona de roca.
Veremos si se nota la experiencia adquirida desde entonces. Además, tenemos una arma secreta. Carles ha grabado el trazado del camino antiguo de un mapa de 1951 en su GPS, lo que nos ha dado unas pistas importantes. Primero, en vez de buscar desde el collado, seguimos el camino antiguo desde el Rebost y vemos que no sube al collado sino que sigue la curva de nivel unos 10 metros por debajo. A partir de allí inicia una bajada por el lado izquierdo de la cresta. No creo que nadie haya seguido este camino en décadas ya que fue suplantado por la pista forestal en los años 40. La huella es clara hasta que topamos con una multitud de caminos para bajar troncos, surcos cortados que bajan en línea recta. Allí perdemos el rastro hasta volver a encontrarlo 50 metros de desnivel más abajo. En cierto punto debe cruzar la cresta y bajar por el lado derecho. Lo acabaremos de dilucidar otro día ya que se ve mejor de subida.

Bajando desde el Coll de la Gavarra

Llegamos a la carretera frente al coche pero Pep quiere ver la continuación del camino hacia el río de Hospitalet, ya que sería el camino a Bagà. Bajamos la amplia cresta yerbada y, en un pequeño llano, vemos el camino que marcha hacia abajo a la derecha. Pep vuelve a buscar el coche y Carles y yo seguimos bajando. A pesar de las interferencias por caminos de bajar troncos, se ve bien. Llega al río y lo sigue corriente abajo por la ribera izquierda. Oímos los gritos de Pep y finalmente encontramos un lugar para cruzar.

Nos vamos a casa con la tranquila satisfacción de haber hecho historia.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 11,6 km; 590 metros de desnivel acumulado.

miércoles, 30 de marzo de 2011

17/3/2011 – Paller y Clarà

Avui serem el Pep i Jo (Carles).


A Bagà passem per davant de l’antiga petrolífera (fabrica de ciment segons els mapes) i aparquem el cotxe en un replà de la pista de Paller. Ens enfilem per la carena seguint unes marques vermelles d’un camí inventat tot cercant l’antic camí que anava de Bagà a Paller. Trobem el camí antic en un collet i el seguim uns metres en direcció a Paller. El camí segueix paral•lel a la pista fins que s’acaben ajuntant . El deixem i desfem camí tornant en direcció a Bagà per poder aclarir el seu recorregut exacte.
Un cop resolta la primera incògnita, decidim fer un flanqueig per buscar el camí que anava de Bagà a Clarà. Anem en direcció al cementiri, però la troballa de diferents barraques molt ben conservades ens distreu de l’objectiu que volem aconseguir. Un camí transversal sembla ser el fil conductor del Solà d’en Fonoll, d’on surten els camins que van a les barraques i a les feixes de cultiu.

La casa de Clarà

Poc després trobem el camí antic de Bagà a Clarà en un collet que puja per una carena. El seguim amunt tot creuant el terme que separa Bagà de Brocà (avui Guardiola) fins a trobar la unió amb el camí que anava a Cerconeda. La casa de Clarà no presenta cap detall important excepte un arc que es dibuixa en un mur de la casa, que ens delata el seu passat medieval. Seguim un camí amb pintures grogues de traces irregulars, i de sobte ens trobem baixant per un camí de carena, que segueix l’antic termenat de Bagà. Tornem enrere fins que aconseguim localitzar l’antic camí que anava de Bagà a Clarà, en l’anomenat Bac del Petroli sobre el torrent de Mullapà i senyalitzat amb les pintures grogues que havíem deixat més amunt.
Ens situem a sobre de la casa de Clarà i agafem el camí que anava de Brocà a Paller. Tot caminant fem memòria dels topònims antics de la rodalia del terme de Bagà. El Pep ha localitzat el Cortal de’n Joan Mitjas, però sembla que se li resisteix l’anomenada Espluga de la Monja. Prop del coll del Cap del Joncar localitzem una antiga fita amb les inicials B/B, que feia de partió dels termes de Bagà i Brocà. Ens oblidem del termenat i baixem pel Serrat de les Pedregoses i el Bac de Paller fins a trobar la creu de Paller, que la tradició diu que fou refeta tres vegades. Dinem a Sant Pelegrí, una petita ermita que ja es trobava abandonada al segle XVIII segons comenta Mn. Serra i Vilaró en els seus llibres. Mentres ens preguntem com devia ser l’església de Sant Pelegrí, ens adonem que trobem a faltar la cervesa de l’Steve.

Després de dinar ens entretenim seguint la xarxa de camins de la solana de Paller. Alguns camins que els havien seguit el Pep i l’Steve fa molts anys, però en localitzem un de nou que s’enfila muntanya amunt. Està molt tapat i el deixem per un altre dia. Les antigues feixes es troben amagades sota un bosc molt espès i costa moure’s amb facilitat. Seguim els camins marcats amb pintures vermelles sense massa convicció i el nostre objectiu es arribar a un conjunt de barraques i a una bauma-refugi que era la base des d’on es cultivaven les feixes de tota la costa de Sant Pelegrí. Avui fa molta calor.

La cruz de Paller

Seguim un camí que es porta a la Font de la Tosca on hi descansa una tranquil•la salamandra. El camí segueix uns metres fins a desembocar en una pista, però tornem enrere quan ens adonem que ens hem deixat una barraca uns metres per sobre de la bauma-refugi. Baixem fent eses seguint un magnífic camí que ens porta novament a la font on hem vist la salamandra. No hem acabat de veure els camins d’accés a les barraques i ho haurem de deixar per una altre ocasió.
Seguim un camí de baixada que no té molta credibilitat, fins arribar a una petita resclosa i un canal que marxa de pla en direcció a Bagà. Poc després connectem amb el camí que probablement anava de Bagà a Paller passant per Sant Pelegrí. El seguim amunt per fer el track i tornem a desfer camí fins a la Font del Sofre on reposem abans de tornar al cotxe.


16,7 km. 300 mts de desnivell acumulat

jueves, 24 de marzo de 2011

11/3/2011 – Entre Paller y la Bassa de Tarnes

Nuestros lectores recordarán que la semana anterior no pudimos continuar por el camino antiguo a Paller de Dalt por la nieve. Hoy, a las 9.15, estamos aquí otra vez mirando la continuación del camino, ahora sin nieve. La primera parte es muy perdedora, por la erosión, la vegetación y las rocas que cayeron abajo al hacer la pista forestal. Sin embargo, salimos a una cresta y las eses son inconfundibles y un poco más adelante, vemos las piedras para aguantar el camino por la roca. Pep me sonríe con amabilidad, feliz, sin rastro de las quejas de la semana pasada.


La transformación de Pep, obrada por unas simples piedras

Salimos en el camino de los rombos amarillos que hice con Josep Mª el 11 de febrero, justo en el punto donde nos parecía que entraba un camino desde abajo. El camino antiguo se ve claramente subiendo por el camino de rombos pero luego lo deja, marchando por la izquierda, o sea, hay una parte que es auténtica y otra parte que fue inventada. Al final, lo abandonamos debajo de la pista ya que se vuelve impracticable.
Dedicamos un tiempo a reconstruir el resto del camino antiguo hasta Paller de Dalt. Pep inspecciona los restos de la casa/iglesia. Bajando por la pista otra vez y con tiempo para pensar, no puedo evitar cierta tristeza por lo que está pasando en Libia. Hasta Carles lo nota. Ojalá estemos viendo el principio del fin de los gobernantes crueles de este mundo.
Nos plantamos debajo del camino que Pep vio la semana pasada subiendo a la Bassa de Tarnes e iniciamos la subida. Con el esfuerzo físico, dejo de pensar en Libia. Tras unos 150 metros de desnivel, el camino se aplana y entra en un pequeño bosque de hayas. En una entrada en octubre, hablé de mi simpatía por las hayas – árboles bondadosos por excelencia – y un camino por un bosque de hayas siempre atrae. Quizás uno de los ejemplos más emblemáticos en el Berguedà está en la Baga de Noucomes, entre el Pla de l’Estany y el valle de Peguera, ahora parte de la Ruta dels Bons Homes.

 Cruzando el pequeño bosque de hayas camino a la Bassa de Tarnes

Sin embargo, cruza un torrente y vuelve a emprender una dura subida. Se ven varios caminos que se entrelazan, que sugiere un ‘camí ramader’ o camino utilizado para subir ganado a los prados de montaña. Por fin, salimos a la Bassa de Tarnes. Después de descansar, probamos de bajar hacia el sur por un barranco a la izquierda del Roc de Claniars pero el camino que Pep había visto hace un par de salidas resulta ser de ciervos y se difumina. Bajamos como podemos hasta entrar en una zona de campos y buscamos el camino que sube al collado en la Sierra de Joncar donde quedamos el 25 de febrero. El camino se ve muy claramente hasta que entra en unos campos. Allí se vuelve más perdedor. Al salir de los campos, se vuelve a ver bien y llegamos al collado. La pendiente es muy pronunciada y cuando por fin llegamos, ya he tenido suficiente.

Las rocas de Claniars

Almorzamos y luego emprendemos el camino de vuelta al Santuario de Paller, siguiendo el mismo camino que hice con Josep Mª en febrero.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10,7 km; 840 metros de desnivel acumulado.

miércoles, 9 de marzo de 2011

4/3/2011 – Paller y Nicolau

Carles no puede venir; está liado. Además, el día anterior, nevó. En Berga, se fundió al cabo de un par de horas pero en la zona de Riutort y Paller, es probable que siga habiendo nieve.

Probamos de ir al Santuario de Paller. En el bosque, hay 4 cm de nieve. Subimos por el camino marcado a la derecha del santuario.
Aquí, debo hacer un inciso. Hace unos cuantos años, un señor jubilado de Bagà que tenía mucho cariño por Paller, dedicó un buen tiempo a limpiar caminos y marcarlos con pintura roja. Lo que pasa es que también inventó caminos para poder completar sus rutas. El camino que nosotros decidimos subir también está pintado con rojo. Ya lo conocíamos por haberlo hecho hace unos cuantos años pero ahora, con los años de experiencia, vemos que, llegado a cierto punto, el camino auténtico continúa subiendo recto hacia Paller de Dalt mientras el camino pintado gira hacia la derecha y sube directamente la cuesta siguiendo un camino de jabalí.

En la pista de Paller

Sin embargo, el camino auténtico se ve muy tapado por vegetación y nieve y decidimos dejarlo para otro día. Subimos el camino de jabalí y salimos a la pista de Paller de Dalt. Aquí hay más nieve. Pep ve el rastro del antiguo camino a la Bassa de Tarnes, que es lo que queríamos buscar pero la nieve es cada vez más profunda y tapa el camino. Visualmente, el paisaje nevado es muy estético pero no sirve para buscar caminos.

Vistas impresionantes con la nieve. Aquí se ve Tancalaporta

Y aquí Pedraforca con el Col de Escriga delante

Propongo mirar la Vía del Nicolau, ya que nunca lo había hecho y, desde donde estábamos, se veía despejada de nieve. La Via del Nicolau es la recuperación de una antigua vía de tren que bajaba los troncos cortados en las umbrías de Gisclareny. Su recorrido empezaba cerca de la Torre de Santa Magdalena y acababa en Guardiola, siguiendo la ribera sur del río Bastareny.
Bajando por la pista hacia el santuario de Paller, Pep saca una lección positiva de esta salida fallida y se declara muy satisfecho: “Ahora sabemos que hay caminos falsos y hemos visto los auténticos”. A Pep le gustaría ir a la Solana de Sant Sebastián. En el collado arriba, vimos una barraca allí hace unos cuantos años y Pep quiere buscar el camino desde Bagà. Pero donde él ve un tesoro, yo sólo veo una cuesta áspera sin ningún atractivo e insisto en la Via del Nicolau. Pep accede de mala gana.
Dejamos el coche encima del Parque de la Vila en Bagà e iniciamos la ruta. La antigua vía se había construido en tierra blanda de margas que se erosiona fácilmente con la lluvia. Para recuperarla, se ha tenido que hacer una buena inversión, incluyendo un puente colgante para salvar un barranco, y probablemente será necesario seguir gastando dinero en mantenimiento. Pep está indignado: para eso hay dinero pero no para salvar sus dolmenes. Me lanza unas miradas furibundas. ¡Además es plano! Si supiera la vergüenza que le estoy haciendo pasar, me acusa. Intento relativizar el tema; ofrece una visión inaudita para nosotros del río Bastareny, ya que siempre lo vemos desde la carretera al otro lado. Pero no se deja apaciguar; ni siquiera me deja marcar waypoints.

Las vagonetas con los troncos (seguramente más gordos que éstos) bajaban por gravedad, frenados por un hombre delante. Las vagonetas vacías volvían al punto de partida por tracción animal.

El puente colgante

Llegamos a la casa de l’Avellanet. Hay un proyecto desde hace años para convertirlo en un ecomuseo pero parece que aún no funciona. Cerca está la iglesia románica de Sant Joan que, sorprendentemente, Pep no ha visitado nunca. Inspeccionando la iglesia, su humor empieza a mejorar.

Exterior de la iglesia de Sant Joan de l'Avellanet

E interior

Luego, damos una batida por los alrededores y vemos un camino que tiene toda la pinta de ir hacia Gisclareny pero tendrá que esperar otra ocasión. Detrás de la iglesia, hay instalaciones para acampamentos en los antiguos campos de la casa, que tampoco sé si todavía se utilizan. Damos un rodeo y vemos que arranca un camino hacia Bagà. La Minuta (ver Glosario) de Bagà marca dos casas en esta cuesta, una sin nombre y otra llamada Mas de la Costa. El camino entra en una pista y luego vuelve a salir para entrar en otra pista y, precisamente en ese punto, Pep encuentra la casa. Al otro lado de la pista, se ve un camino que continúa.
[Cuando bajo el track al mapa el día siguiente, veo que la zona está llena de pistas. Los bosques deben ser públicos del municipio del Bagà porque la red de pistas se queda cortada en un torrente que marca el límite con el municipio de Gisclareny. Sobre el terreno, se ven las señales de una tala hecha hace quizás un par de años. Mucho me temo que un camino que seguí hace unos cuantos años que pasa al pie de la Roca Tirabal haya quedado destrozado por una de esas pistas.]
Aquí comemos y luego seguimos el camino. Lleva a una fuente arreglada para hacer un par de balsas, empiezan campos y al poco rato, vemos las ruinas de la segunda casa.

Las ruinas del Mas de la Costa

La fuente del Clot d'en Roca, en la pista de Avellanet a Matallops

Tras inspeccionar la casa, continuamos por un camino muy perdedor entre bancales que poco a poco va perdiendo entidad hasta entrar en la pista que pasa delante de la casa de Matallops. Desde allí, tomamos el camino que baja a Bagá. “Encontrar esas casas ha salvado el día”, me dice Pep. “No subir la Solana de Sant Sebastià ha salvado el día”, pienso yo.

Vista de los valles de Bastareny y Rigoreixer con Bagà en primer término, desde el camino que baja desde Matallops

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 13,4 km; 575 metros de desnivel acumulado.

lunes, 7 de marzo de 2011

25/2/2011 – Entre l’Estret y Sant Marc

Hoy no tenemos dudas sobre qué haremos. La semana pasada, habíamos dejado sin acabar un camino que subía por la umbría de La Coma hacia la Bassa de Tarnes y que seguramente era el camino principal de toda esa cuesta. También había la conexión entre la Bassa de Tarnes y Cerconeda y ese camino tan prometedor que había visto bajando desde Sant Marc en mi salida con Josep Mª el pasado 11 de febrero.
Dejamos el coche en nuestro parking habitual en l’Estret y emprendemos la subida por la pista a La Coma, desviándonos momentáneamente para explorar un camino que queda muerto en unas carboneras en el Torrent de la Coma.
Antes de llegar a la casa, habíamos visto la semana pasada un camino que marchaba hacia la izquierda. Lo seguimos pero muere en unos campos. Investigamos una serie de caminos usados para arrastrar troncos pero todos quedan muertos bajo una pared de roca, excepto uno que va subiendo hasta empalmar con el camino que dejamos la semana pasada. Seguramente era el camino usado por La Coma para subir a la Bassa de Tarnes y lugares más allá.

En el camino de subida, veo un asta de ciervo. “Para tu madre”, me dice Pep. “Mi madre ya no sabe dónde ponerlas”, le digo, y la dejamos allí. Salimos en las pistas debajo de Sant Marc y caminamos hacia la Bassa de Tarnes, donde descansamos. Hay una pista de desembosque que bordea el Roc de Claniars por el norte y había indicado a Pep que esa pista podría haberse abierto encima de un camino. Cuando llegué aquí con Josep Mª, había demasiada nieve para investigarla. Efectivamente, la pista muere al cabo de 500 metros y empieza un camino muy marcado que va al collado e inicia un descenso hacia el sur. Lo acabaremos de enlazar en otra ocasión.



El valle del Llobregat desde la Bassa de Tarnes. Abajo se ve el pueblo de Guardiola. Nunca me canso de esta perspectiva

Damos la vuelta e iniciamos la ingrata subida a Sant Marc. Todavía queda nieve suficiente para ver las huellas de Josep Mª y yo en nuestra subida hace dos semanas.

Pep inspecciona brevemente la ermita y luego iniciamos la bajada por el camino señalizado. Le muestro el camino prometedor, tiene buen aspecto pero lo dejamos para después de comer.

Estado actual de la ermita de Sant Marc.


Pedraforca desde Sant Marc.

Después de calentarnos un rato al sol, es hora de reemprender la marcha. Entramos en el camino tan deseado pero al cabo de 100 metros, su aspecto ya no es tan bonito y al cabo de 200 metros se pierde definitivamente en una cresta. Bajamos la cresta, inicialmente de pendiente suave pero que se hace cada vez más áspera. Pep ironiza sobre mi “camino maravilloso”. Intento conservar mi dignidad. Bajamos como podemos por escarpados caminos de ciervos en la cara norte hasta llegar a un camino de inconfundible factura humana. Lo seguimos a la derecha y sale a un collado en la cresta. Decidimos dividirnos: Pep baja por la cara sur y Carles y yo retrocedemos. Acabamos llegando a la misma pista en la que desembocamos esta mañana. Volvemos atrás, siguiendo la larga pista que da la vuelta de la Serra de Sant Marc. En el lado soleado, encontramos a Pep, radiante: “Un camino magnífico”, me dice. “Será el camino de Mas del Castell a la Bassa de Tarnes”. Todo eso gracias a mi camino falso, le recuerdo.
En su libro de itinerarios del Berguedà, C.A. Torras habla de un camino malo (para hacer con caballo, se entendía) que subía desde la Canal Llarga (en el camino desde el Estret hacia Broca) hasta el Collet de la Canal (detrás del Tossal Rodó). Desde allí se podía ir directamente a Sant Marc o bien era usado por la gente como atajo, pasando por el Mas del Castell, para ir a pie a Brocà, sin dar la vuelta del Tossal Rodó. Nosotros habíamos visto una colita detrás del Tossal Rodó en la salida del 4 de febrero pero no la habíamos podido seguir por la nieve.
Nos propusimos buscar este camino. Hay un laberinto de caminos de ciervos en esa cuesta pero al final conseguimos separar el grano de la paja e identificar su trazado.

Llegamos a la pista que viene desde Cal Subirana. Nos estamos quedando sin tiempo, se acerca la hora de la clase de música. Dejamos una colita a la derecha que baja al Torrent de la Pomerassa, un valle maldito que me trae malos recuerdos de una salida que hice solo en invierno hace muchos años cuando me encontré a media cuesta con poco tiempo de luz habiendo perdido el camino. Llegamos a la cresta donde arranca el camino a l’Estret, que bajamos con toda la prisa que permiten nuestros maltrechos cuerpos.

Bajando el último tramo del camino hacia l'Estret

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 16,5 km; 870 metros de desnivel acumulado.

Nota: Estamos hablando mucho de la Bassa de Tarnes como lugar de encuentro de caminos. No deja de ser un collado secundario y los caminos que llegan allí parecen más bien locales, llegando desde distintas casas. En cambio, por la Collada Gran, un poco más al norte, pasaba uno de los grandes caminos hacia el Coll de Pal y la Cerdanya. Yo creo que debe su importancia sobre todo a la existencia de agua.