Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



viernes, 15 de abril de 2016

11/3/2016 – La Torre de Merola

La semana pasada, fui a Inglaterra y Pep y Carles repasaron la Riera de Merlès, en la parte que corresponde al municipio de Sagàs. Fue un festival de agujeros, me dijo después Pep, anotando la existencia de molinos medievales desconocidos hasta ahora para la historia local.

Pero para hoy, yo esperaba de Pep una salida más amena. De hecho, hace tiempo había pedido a Pep una salida por la Riera de Merola, ya que la desconocía por completo y el mapa me decía que había cosas interesantes para ver allí.

Hace una temperatura fresca pero sol, lo que augura una temperatura suave a mediodía. Aparcamos delante de la Torre de Merola, a poca distancia de la autovía y cerca de Cal Riera, entre Cal Vidal y Navás. Nada más salir del coche, nos asalta una cacofonía de pájaros pero Pep tiene prisa para mostrarnos el conjunto de la Torre. A pie de pista, hay las ruinas de una casa de pagès y detrás, una hilera de 5 ó 6 tinas enormes, todavía con el revestimiento de cerámica. Evidentemente, era un punto de recogida de la producción de muchas hectáreas a la redonda y eso explica el buen estado de la pista y el puente de obra que cruza la Riera.

Lo que queda de la torre y la iglesia detrás

Detalle de las tinas

Y detrás, dominando el cerro, una pared muy alta (y con un aspecto muy precario, como si pudiera venir abajo en cualquier momento), que es lo que queda de la torre medieval. Con tanta altura, es evidente que su finalidad era mostrar el poder del Señor de la zona, y detrás, una iglesia, muy remodelada pero con orígenes románicos. Pasamos una media hora, como mínimo, recorriendo este conjunto; su visita es muy recomendable.

Seguimos río arriba por la pista. Pasamos por antiguas terrazas de viñedos, ahora convertidas en un bosque maduro de pinos. Aquí no se quemó en 1994. Dejamos el Cementerio de Merola a la derecha y después bajamos a la riera: una presa moderna y una línea de agujeros en la roca, indicando un canal elevado para llevar agua, pero ¿a dónde?

Bosque de pino albar en antiguos viñedos

La presa en la riera

Seguimos subiendo la riera por la pista, la cruzamos a vado y entramos en una zona de antiguos cultivos. Paredes de campos hechas con piedras talladas, seguramente traídas de algún edificio medieval, tinas, la casa de Subirana, muy arreglada pero de evidente factura medieval. 

Pared de un campo hecha con piedras cortadas traídas de algún edificio medieval

Y detrás los restos de un antiguo pueblo medieval del que no se sabe prácticamente nada, con las ruinas de una pequeña iglesia románica con un añadido del siglo XVIII, y detrás una casa de época moderna que parece aprovechar una pared más antigua.

Lo que queda de la iglesia románica con el añadido posterior a la derecha

Aquí hacemos un pequeño alto y repasamos todo el patrimonio histórico que hemos visto en una distancia que no pasa de los 2,5 kilómetros y un desnivel de unos 50 metros. Bien conservado y bien explicado, sería un recorrido muy atractivo para más de un visitante.

Dejamos la pista y buscamos la cresta del Serrat de Sobiraneta, hacia el Hostal de Ferriols, ahora casa de alojamiento rural, y la carretera de Puig-reig. Unos grandes bloques de piedra parecen rodear uno de los cerros con círculos concéntricos. Desconocemos su función.

Para volver, Pep elige otra cresta que baja hacia el sur, dejando la casa de La Frau a la izquierda y luego la casa de Casanova de Merola a la derecha. Parece un camino auténtico; sea como sea, hace las delicias de los motoristas que parecen recorrer toda esta zona como si fuera su patio particular. Suerte que no hay pendientes fuertes y la erosión es mínima.

El camino de bajada

Antes de iniciar el descenso, comemos. Resulta que Pep fue a la charla del cardiólogo el 4 de marzo y sus impresiones nos dan temas para charlar hasta la hora de ponernos en marcha otra vez.

Llega la primavera. Una mariposa (Polygonia c-album; Comma buttefly en inglés) explora las flores de un cerezo

Continuamos por el camino hasta volver a la Riera. Aquí hay una zona muy extensa, bastante llana, divida en campos por muros. Aquí, hace 150 años, el paisaje habría sido muy distinto, con apenas árboles e interminables viñedos. Y cerca ya del Cementerio de Merola, un último descubrimiento: un horno de tejas, todavía bien conservado.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 10,1 km; 290 metros de desnivel acumulado.

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