Hubo una salida el 25 de septiembre a Vallcebre. El motivo era visitar cavidades y baumes habitadas en época prehistórica en previsión de una visita por unos catedráticos. La verdad es que no soy muy fan de estos sitios, sobre todo si son de acceso difícil. La semana siguiente, amenazaba lluvia y opté por no ir en el último momento. Carles y Pep aprovecharon mi ausencia para visitar otra bauma en Gòsol. “No te habría gustado”, me confiesa Carles en L’Oreneta.
Pero hoy, tras un comienzo fresco, hará sol y una temperatura confortable. “Hagamos una pausa en el tema prehistórico”, dice Pep con los cafés delante. Y gira hacia mí: “Mi querido Steve, ¿dónde quieres ir?” Desde que fuimos a la Cova dels Frares, había estado mirando en el mapa el arranque de un camino debajo de Rasos de Peguera. Incluso me había planteado ir solo. Decido aprovechar esta ventana de oportunidad: “En septiembre de 2023, fuimos a Puigventós y Coll de Estela y subimos al Pas de Casalot. En la bajada, pasamos por un camino que va recto hacia Els Porxos y evita una gran curva de la carretera. Poco antes de llegar otra vez a la carretera, hubo una bifurcación y el camino que no seguimos marchaba en dirección a Puigventós”.
“Y tú quieres seguir ese camino, ¿verdad?”, dice Pep. “Sí”, contesto. “Como poseedor de la única copia actualizada en papel de los mapas, considero mi deber acabar cuántos caminos inacabados sea posible antes de caer en la decrepitud total”.
“Me parece bien”, dice Pep, y me envía a casa a buscar los mapas.
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Aparcamos en
la carretera de Rasos de Peguera, muy cerca del arranque del camino. Ya hay
coches aparcados de boletaires. Ha llovido pero llevamos muchas semanas de
sequía y la tierra está muy dura. También se nota el frío; incluso hay un poco
de escarcha en la hierba y llevo tres capas: camiseta de manga corta, jersey y
forro.
Iniciamos el ascenso y no tardamos en llegar a un gran claro donde hay la bifurcación. Todos estos caminos han sido marcados con pinturas azules y amarillas, quizás de la época cuando Rasos era una de las grandes mecas del excursionismo.
El camino nuevo continúa en ligero ascenso en dirección sureste hacia Puigventós, tal como había previsto. Sin embargo, tras unos 300 metros, en otro claro más pequeño, gira hacia el este y sube hasta el collado del Serrat del Pastoret. Antes de llegar al collado, veo un camino que marcha hacia la derecha y lo sigo unos metros. Sí, no hay duda, es un camino.
Cuando me reúno con Pep y Carles en el collado, veo que el camino se divide. A la izquierda, uno va en dirección noroeste y el otro continúa hacia el este. “Había un camino abajo”, les digo, pero no me escuchan. El camino de la izquierda sube a otro pequeño collado y luego baja hacia la carretera. Pep ha visto una bauma en la pared rocosa a nuestra derecha. “¿Quieres venir?”, me pregunta. “No, gracias”, contesto y me quedo guardando las mochilas. Pasa el tiempo. Abajo, dos parejas jóvenes se han quedado paradas al lado de la carretera sin decidirse. ¿Están esperando a alguien? ¿Se han desanimado ante la falta de perspectivas? ¿Están perdidos? Tampoco nosotros estamos solos aquí; de vez en cuando, oigo las voces de un hombre y una mujer más arriba.
Ya ha pasado media hora y se me empiezan a enfriar los pies. Por fin, vuelven. “No hay nada”, resume Pep. Damos la vuelta y nos encontramos con la pareja. El hombre nos muestra su cesta: un rovellón solitario en estado dudoso. Tras comentar lo desastroso que está siendo la temporada, continuamos nuestros respectivos caminos.
Al llegar otra vez al collado, intento decirles lo del camino abajo pero solo miran para adelante. El segundo camino continúa en ligero descenso, obstaculizado por varios árboles caídos, incluido uno que nos obliga a arrastrarnos a cuatro patas.
Llegamos al camino que va al Pas de Casalot, justo en el punto donde tenía otro arranque de camino en mi mapa.
“¿Qué hacemos ahora?”, pregunto. “Subimos al Pas de Casalot, comemos y bajamos al coche por el otro lado”, dice Pep, replicando la parte final de la salida de 2023. Miro el reloj. Todavía no son las 12. ¿Por qué tanta prisa?, me pregunto. “No puede ser”, digo. “Tenemos que mirar ese camino que dejamos antes de llegar al Serrat del Pastoret. No quiero eliminar un interrogante para dejar otro. Intentaba decírtelo en el collado pero no me hicisteis caso”.
Pep sabe que mi argumento es irrefutable y volvemos atrás, arrastrándonos otra vez debajo del árbol caído. Carles viene detrás de mí. “Mira, Steve”, me dice cuando yo ya he pasado. Agarra el tronco con ambas manos y con un balanceo elegante, pasa debajo y se reincorpora al otro lado. “Si volvemos a pasar por aquí, lo probaré”, le prometo.
| Carles muestra cómo pasar por debajo del árbol caído |
Llegamos al camino que había visto. Se ve claramente cómo marcha hacia el este pero al poco rato desaparece y volvemos a entrar en el camino principal. “Lo que viste fue una curva”, sentencia Pep. “Espero que reconozcas en tu blog que me hiciste perder un tiempo precioso. ¿O lo vas a censurar?”, pregunta maliciosamente. “Si hay algo que caracteriza mi blog”, contesto en tono ofendido, “es su imparcialidad y compromiso inquebrantable con la verdad. No sé cómo podrías pensar una cosa así”.
Regresamos al camino del Pas de Casalot. Pruebo la técnica de Carles. No consigo moverme con la misma elegancia pero es mucho mejor que arrastrarse por el suelo. Iniciamos el ascenso duro al Pas de Casalot. No llega a 100 metros de desnivel pero el gradiente me deja sin fuerzas. Bajo el forro, empiezo a tener calor. “Me lo quitaré cuando llegue arriba”, pienso. Mala decisión. Cada vez más sudado, llego a una enorme losa que ha caído encima del camino. Pep y Carles ya están arriba. “Esto no estaba aquí la última vez que subimos”, dice Pep, antes de dar la vuelta y dejarme solo. De alguna manera, consigo subirme a la roca y continuar. Suerte que ya queda poco.
| La entrada del Pas de Casalot |
Superado el paso, buscamos un lugar soleado y comemos. El descenso es muy plácido. A las 2, estamos en casa.
| Y la vista desde arriba. Puigventós a la izquierda, el reconstruido Casalot en el centro y Montserrat al fondo |
Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 5,35 km; 345 metros de desnivel acumulado.
| El mapa antes de la salida |
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| El mapa después de la salida |

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