La semana siguiente (26/2/26), volvimos a la zona de la Roca Roja para liquidar los últimos rincones sin mirar y luego bajamos el Clot de Pujals. Más barracas. Nada blogable, excepto una curiosa estructura de madera para la observación de fauna. Y la semana siguiente, nos quedamos en casa por lluvia.
Hoy, hará sol, mucho sol, y temperaturas suaves a mediodía. Pep quiere subir el Valle de l’Albiol por encima de la Font del Bullidor. Es una zona que todavía tiene algunos misterios para nosotros.
Aparcamos en el camino que va a la piscina y subimos hacia el depósito de agua. Al hacer la pista del depósito de subida en vez de bajada, como la última vez que estuvimos por aquí, vemos los restos de un camino que se marcha hacia la izquierda desde el depósito, cruza la Vía y continúa al otro lado, buscando la cara sur del Serrat de les Lloses.
| Vistas desde el camino |
Es un camino con mucho encanto, aprovechando una faja para buscar la Font del Bullidor, con largas vistas hacia Pedraforca y el Cadí. Tengo la impresión de que no es la primera vez que vengo aquí pero los mapas son confusos al respecto.
| Bajando hacia la fuente |
Llegamos a la fuente y luego bajamos a la pista del Collet de les Bassotes para confirmar una barraca que se anotó en el mapa hace mucho tiempo. La encontramos en el mismo sitio y damos la vuelta. Justo en ese momento, viene un ciclista solitario de nuestra edad o quizás un poco más y paramos para charlar un poco. Lleva una bicicleta de montaña eléctrica. “Necesito la batería para subir las cuestas. Es lo que tiene la edad”, nos explica. “Pero la pongo al mínimo; quiero sentir el esfuerzo de las piernas”. Nos pregunta dónde vamos. “Al Collet de les Bassotes”, contesta Pep. “Subid por el camino. Es mucho más bonito que la pista”, nos recomienda. “Así haremos”, contestamos.
Volvemos a la Font del Bullidor y subimos por el camino que va siguiendo el pequeño torrente. A medida que entramos en la zona cultivada, salen caminos paralelos a diferentes niveles y dos que pasan la cresta hacia el norte en diferentes direcciones. Uno lo seguí hace mucho, mucho tiempo pero no está claro. Merecen una salida monográfica.
Aquí, al estar bajo la sombra de la Baga de l’Albiol, es un paisaje más suave que las cuestas ásperas de Les Deveses. Predomina la hierba y el musgo y no hay obstáculos infranqueables ni trampas para tobillos y rodillas. Guiados por el móvil de Carles, vamos buscando las barracas que constan en el catálogo, hasta llegar al collado.
Bajamos el camino hacia el Cap del Pla para localizar la última barraca de hoy y luego buscamos un lugar con un poco de sol para comer. Hace una temperatura suave y los pájaros cantan. Cuento 6 especies.
| Volviendo por la Vía |
La vuelta se hace sin complicaciones, por la Vía. En casa, repaso los caminos que hemos ido encontrando. Hay muchos cabos sueltos que valdría la pena atar. En efecto, el primer camino lo había hecho pero estaba mal puesto. Medio frasco de Tippex después, ya está todo donde tiene que estar. Pol estaría horrorizado.
Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 9,9 km; 435 metros de desnivel acumulado.
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