“¿Dónde vamos mañana?”, pregunta Pol el jueves en el WhatsApp del grupo. “Mina Insula y Les Agudes”, contesta Pep. Después de seguir el tramo final de los teleféricos, ahora vamos al origen.
6Como Pol tiene el proyecto de catalogar el patrimonio de La Nou, le había dejado los 6 mapas que engloban la mayor parte del municipio, con la condición sine qua non de actualizarlos (y corregirlos si hace falta) con los resultados de cada salida. De hecho, es lo primero que le pregunto con los cafés. “No”, contesta finalmente. “Es que me da mucho respeto tocarlos”. “Es cierto; son documentos únicos, irrepetibles, insustituibles, y su pérdida sería irreparable”, concedo, “pero tienen que mantenerse al día”, insisto.
Aparcamos en el parking del santuario de La Nou con una temperatura exterior de -0,5ºC. El sol todavía no se ha asomado detrás de las montañas. Pep abre la puerta y pone los pies en el suelo. “¡Cuidado!”, avisa. “Esto resbala”. Todo el asfalto del aparcamiento tiene una pátina invisible de hielo y no se fundirá hasta que llegue el sol. Cruzamos cuidadosamente la explanada helada y subimos la carretera al pueblo en un ambiente gélido.
| El aspecto actual del Santuario de La Nou |
Una vez entrados en el pueblo, tomamos el GR4 que pasa detrás de Cal Patzí y poco después, giramos a la izquierda por un camino que sube la cresta. Aquí, anotamos un teleférico y, debajo de la casa de l’Ínsula, nuestro camino se une con el camino a La Clusa y, después, nuevamente con el GR4 en el Torrent de Cal Patzí.
| Cal Patzí |
Este camino lleva a la bocamina de l’Ínsula, con su poste informativo, pero tiene que haber una primera torre del teleférico después de la estación de carga a pie de mina. En mi mapa, hay un pequeño laberinto de caminos que hice solo cuando los mapas todavía estaban en blanco. Dada mi falta de experiencia en aquel tiempo, es muy posible que algunos de los caminos marcados en realidad no lo sean pero aun así, en las cuestas encima del GR, encontramos una formación que podría ser la base de una torre.
| La Mina Ínsula. Yo creo que originalmente la entrada era más grande. |
Damos la vuelta y seguimos el GR hacia arriba. Escudriño la línea de las montañas donde se ve el claror del sol, esperando que pronto llegará un poco de calor para mis manos y pies, pero el camino se empecina en adentrarse en la sombra y aparecen las primeras placas de nieve. Llegamos a la Mina de Les Agudes, que fue usada principalmente como ventilador para la Mina Ínsula. Todo el recinto ha sido limpiado y consolidado y hay otro poste informativo. Todo esto forma parte de la Ruta Minera de La Nou y, de hecho, aquí hemos llegado al punto final.
| La bocamina de Les Agudes |
| Y el camino de bajada |
Seguimos subiendo y entramos en los campos de Les Agudes, con sus curiosas formaciones geológicas. Aquí, donde llega el sol, la nieve se ha fundido, saturando los campos con agua. En las sombras, todavía hay nieve. En el límite superior de los campos, están las ruinas de la casa.
| Mirando desde la casa de Les Agudes |
Tras las fotografías de rigor, iniciamos el descenso. Volvemos a pasar por la Mina de Les Agudes y tomamos la pista que nos llevará a la casa de Caselles, una casa en ruinas situada en medio de unos prados inmensos. Aquí, con unas temperaturas más benignas, comemos delante de un pequeño estanque y luego volvemos a descender, utilizando en parte un camino que no nos constaba, hasta llegar a la carretera.
| Nuestro comedor, con las ruinas de Caselles detrás |
Aquí, se ha acondicionado un camino que pasa por los Molinos de La Canal y de l’Avellanosa, molinos sin vivienda y con el espacio justo para la maquinaria. Con tanta humedad y poco sol, ha crecido una vegetación exuberante con plantas típicas de los lugares sombríos, sobre todo helechos y musgo.
| El Molino de La Canal |
| Y el camino de bajada |
Cruzamos el torrente a la Gruta del Santuario, construida con un donativo del Conde de Fígols. Durante unos minutos, recreamos en la menta la estampa de los pelegrinos y enfermos tomando las aguas con el traqueteo de las vagonetas pasando por el cable encima. Después de tanta bajada, la subida al parking fue quizás la parte más dura de la salida. “Si conseguían subir estos escalones, es que estaban curados”, comenta Pep.
| La Gruta del Santuario |
Ya en el parking, con el hielo derretido, Pol nos muestra la imagen de un proyecto para construir un santuario modernista que, afortunadamente, no prosperó.
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| El proyecto fallido |
Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 7 km; 430 metros de desnivel acumulado.
