Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



miércoles, 22 de septiembre de 2021

17/9/2021 – Ultima salida a Castellar del Riu

Ha sido un largo paréntesis. Primero un mes de excavaciones, luego agosto, calor, vacaciones, mal tiempo, compromisos, y finalmente hoy, los astros se ponen de acuerdo, hace buen tiempo y estamos libres para salir.

“A partir de la semana que viene, iremos a Capolat”, me dice Pep en el Mikado. “Pol y Rosa han sido encargados de catalogar los caminos de Capolat y nosotros les acompañaremos”. Pol ya vino con nosotros a Vilosiu en marzo y Rosa es otra investigadora joven.

En realidad, Pep hizo un extenso inventario para el ayuntamiento de Capolat en la era pre-blog y tan saturado quedó de la zona que no hemos vuelto desde entonces, excepto en alguna salida aislada que hice con Carles. Pero esta vez, es un encargo oficial de la Diputación que les ha tocado a estos jóvenes y, claro, solo nosotros les podemos decir dónde están todos los caminos. Hace tiempo que mis lectores reclaman un repaso serio de los caminos de Capolat y parece que, por fin, su ansía de conocimientos podrá ser satisfecha.

Pero queda el problema de la salida de hoy. Tengo marcado un inicio de camino que arranca desde el camí ral encima de Ca l’Ingla y que marcha hacia la zona de Terça. Propongo que lo seguimos, a ver si abre nuevos horizontes. Encima de Ca l’Ingla, el camí ral fue convertido en una pista que discurre un poco más al sur de la carretera asfaltada, uniéndose a la carretera debajo de Can Rabeu.

Pep accede a mi propuesta y ponemos rumbo a Castellar de Riu. Aparcamos en la carretera cerca de Can Rabeu y caminamos por una pista que cruza la cresta y se une a la pista/camí ral. Caminamos hacia el este hasta el punto donde se ensancha el pequeño valle que viene desde Campllong. Es en este punto donde arranca mi camino. Justo allí, Pep ve un camino que sale de la pista hacia el noreste y tiene toda la pinta de ser un vestigio del antiguo camí ral. Lo guardamos para la vuelta.

Cruzamos la riera y entramos en mi camino. Parece muy marcado pero desaparece cuando entra en un gran claro, desde el cual marcha una pista. Entramos en la red de pistas forestales con una tendencia hacia la casa de Terça. Ha llovido mucho en la última semana y, en la zona de umbría, empiezan a salir setas de todo tipo. Finalmente, Pep ve un rovellón del tamaño de una moneda de 1 euro pero lo deja; todavía es pronto, dice. Sin embargo, a medida que proseguimos, empezamos a ver alguno más y Pep se pone más nervioso. “Los cogeré en el camino de vuelta”, dice, aun resistiéndose a sacar la bolsa.


En la larga pista que viene desde Campllong 

Sin embargo, cuando entramos en la pista principal que va de Campllong a la carretera de Sant Llorenç de Morunys, oímos voces de personas que también están buscando setas y Pep ya no puede más. Saca la bolsa. “Nos robarán todo lo que hemos ido encontrando”, justifica. El ritmo de caminada se reduce considerablemente; las prioridades han cambiado y exigen un ritmo más pausado.

Un hombre con cesta sale del bosque y entra en la pista y otro se oye detrás; más adelante, un todoterreno aparcado y luego una señora de nuestra edad con bata de hacer labores y un perrito muy agresivo que no para de acosarnos hasta expulsarnos de sus dominios.

La casa de Terça; los escasos restos del castillo se encuentran sobre un pequeño peñasco detrás

Tomamos la pista que baja hasta la casa de Terça, todavía bastante entera, con una estructura metálica nueva para guardar las balas de forraje. Aquí giramos para ir volviendo al camí ral. Con la lluvia, ha vuelto el verdor y, con el sol, todo es muy acogedor y relajante. “Un baño de bosque”, resume Pep. Busco el término japonés en Google – shinrin-yoku.

Ya cerca del camí ral, paramos para comer en un resto de camino antiguo que debía venir hacia el camí ral desde Terça. Construido sobre una pequeña repisa encima del Torrent del Pla de Campllong, es un lugar que invita a quedarse un rato. Pep repasa su espolio; no está mal, tiene la bolsa media llena. Reclamo mi 20%. Ya no habrá más porque dentro de nada, pasaremos a la solana.

Llegados a la pista, seguimos el trozo de camino. Aún descubrimos un segundo trozo intacto más adelante, cada uno unos 150 m de largo. Ya en la carretera, seguimos un largo trozo del antiguo camino de Ca l’Ingla, que va paralelo a la carretera, unos 2 m a la izquierda.

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 6,7 km; 170 metros de desnivel acumulado.

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