Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



viernes, 29 de marzo de 2013

22/3/2013 – Canal del Sant y Canal de l’Avellanosa


Un cúmulo de circunstancias me han impedido salir hasta ahora. En el fin de semana del 9 y 10 de marzo, estuve en Inglaterra. Cuatro días sin ver el sol, con frío y humedad mientras aquí se disfrutaba de un tiempo cálido y primaveral. Ese fin de salida, Pep y Carles recorrieron la carretera del valle del Llobregat, anotando puentes y molinos.

Pero hoy por fin podemos reanudar nuestro repaso de las canales de Picancel. En el Mikado, Pep mira con desaprobación mi magdalena. “No sé cómo puedes comer esas bombas de colesterol”, me dice. Pregunto a Marta, la dueña del Mikado, cuánto pesa cada magdalena. Entra en la cocina. 85 gramos, me dice cuando sale. Sumando 4 semanas desde la última salida, eso hace 2,5 kilos. Un buen stock.

Como Pep quiere hacer todas las canales por orden, parecía que hoy haríamos la Canal de l’Avellanosa y la Canal del Verdaguer. Seguimos la misma ruta que la salida anterior hasta la casa de Mesquita. Aquí, giramos a la izquierda y tomamos el camino que va al collado de la Terma Alta, una piedra clavada que marcaba la división entre los dominios de los Pinós y los de los Berga; aún se pueden ver los escudos grabados.

La Terma Alta

Y el escudo de Berga

El camino continúa hacia el norte, limpiado recientemente por los cazadores. Aquí está La Taleia (o Atalaya en castellano); aún no hemos decidido si es una simple casa o algo más antiguo. Mientras vamos bajando, empiezo a hacer cálculos y algo no cuadra. “¿Cómo vamos a llegar a la Canal de l’Avellanosa?”, pregunto a Pep. “Y si subimos la Canal de l’Avellanosa y bajamos la Canal del Verdaguer, ¿cómo vamos a llegar al coche desde allí abajo?”. “Es que nos falta la Canal del Sant”, me contesta, mientras examina sus uñas. “Ya estamos otra vez con las agendas ocultas”, pienso. “¿No dijiste que no había camino para subir esa canal?”, le digo. “Dije que no lo había visto, no que no hubiera”, precisa Pep.

El camino de la Terma Alta a la Taleia

En eso llegamos al collado donde está la Taleia y bajamos hacia el este, hasta la entrada de la Canal del Sant, marcada por una gran carbonera. Y efectivamente se ve un camino que sube por el centro del valle, ahora despejado por los cazadores. Vamos empalmando carboneras, desviándonos brevemente para mirar un camino lateral que se encamina hacia la Terma Alta pero sin llegar a conectar por lo tapado. En total, 200 metros de desnivel que llevan la magdalena al límite de sus posibilidades. En el collado arriba, llamado Passant del Llop en el mapa del Alpina, vemos que el camino continúa en descenso al otro lado y finalmente nos deja en los campos de la Mesquita.

La entrada de la Canal del Sant. El musgo que cuelga de los árboles es uno de los alicientes de estas canales

Nos dirigimos al camino del Cap de l’Avellanosa. Allí, en el collado, se ve un camino un poco perdedor que inicia el descenso. De hecho, de tan perdedor que es, lo perdemos pero recuperamos un camino muy marcado en el primer collado de los Agullons del Sala y que es lo que conocía Pep. Este camino entra en el centro de la canal y luego sigue bajando por el lado izquierdo. Entre las típicas carboneras, vemos muros que nos dejan un poco perplejos: no tienen la forma de carboneras; y encarados hacia el norte, no pueden ser campos. Al final, deducimos que pueden ser bancales para el cultivo de los avellanos que han dado nombre a la Canal.

Después de la dura subida de la Canal del Sant, la bajada es muy relajante. Llegamos a un collado que marcaría el final de l’Escanyacabres. Aquí hay un cruce de caminos. A la izquierda, el camino de vuelta a la Canal del Sant; a la derecha, el camino a la Canal del Verdaguer; y delante, el camino que habría cruzado el río Merdançol, ahora cortado por el pantano. Seguimos este último un rato hasta que empieza a bajar demasiado y luego volvemos al cruce.

Decidimos almorzar en la carbonera a la entrada de la Canal del Sant. Aquí cada uno escoge una piedra y un lugar para sentarse según su rango y antigüedad.

Vista de la presa desde encima de Pedret. Detrás, el pantano y las montañas de Figols

Sólo nos queda deshacer el camino hasta Pedret, pasando nuevamente por la Terma Alta. Salimos a la iglesia ante un paisaje idílico. Hace sol con una brisa suave y la cantidad justa de nubes para ir variando la luz. Los prados tienen un verde perfecto. Cantan los pájaros, revolotean las mariposas. Una mujer lee bajo un árbol acompañada por sus dos perros. Cuando llegamos al coche, ya está llegando más gente dispuesta a pasar un final de tarde al aire libre.

Berga y Queralt desde Pedret con la luz de la tarde

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 11,9 km; 830 metros de desnivel acumulado.

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