Aquí relato nuestras salidas por los caminos del Berguedà y comarcas vecinas. Como lo pasamos muy bien, queremos comunicar sobre todo buen humor y alegría pero también tiene un fondo muy serio: el camino como bien patrimonial, pieza esencial para entender la historia y digno de conservación. Es nuestra misión desde hace más de 15 años.



viernes, 15 de abril de 2016

19/2/2016 – Buscando el camino de Gironella

La semana anterior, nos quedamos en casa por mal tiempo, o buen tiempo. Llovió.

Hoy Carles no puede venir. Llegamos a Santa Maria de Merlès con una temperatura de -4ºC. Pep ha pasado a un mapa el trazado de un camino de la Minuta que iba desde Santa Maria de Merlès en línea casi recta a la casa de Salvans, y después a la casa de Biure, camino a Gironella.

Santa Maria de Merlès con el frío de la mañana

Ahora hay una ruta de la Xarxa Lenta que intenta seguirlo pero acaba dando rodeos por las pistas. Después de dejar atrás el núcleo del pueblo, vemos restos del antiguo camino que bordean los campos, que seguimos. Llegamos a la casa de Salabert, ahora convertida en granja de vacas. Desde la entrada, vemos el camino antiguo que bordea la casa por el sur pero es imposible llegar por la vegetación.

La Xarxa Lenta hace tiempo que había marchado por otra pista. La nuestra tiene un rótulo que dice “Camino particular”. “¡Sí, hombre!”, dice Pep, y continuamos. Pasamos por delante de la casa y entramos en los campos. Hay decenas, cientos de vacas y terneras. No parecen tener fin y todas nos miran con mala cara. “No sabéis que allí dice ‘camino particular’”, nos parecen decir.

Ante la presión vacuna, bajamos a la izquierda en cuanto podamos para buscar el camino antiguo. Lo encontramos bordeando el campo, llegamos al Torrent de Pinya, que cruzamos, saliendo a una pista con una flecha blanca sobre un fondo verde. Pep vuelve a sacar su mapa. “Según esto, para llegar a Torvella, hay que subir a la cresta primero por la derecha, como si fuéramos a Sangnari”, dice. Miro por encima de su hombre. “Yo creo que da la vuelta por la izquierda, sin subir, hasta casi llegar al collado de Torvella”.

Siguiendo el camino que baja al Torrent de Pinya

Probamos por la derecha. Aquí no hay nada y volvemos a bajar a la pista. Probamos por la izquierda. Tampoco vemos nada pero por lo menos es un camino limpio. Llegamos a la carretera de Puig-reig y giramos a la derecha para subir a Torvella, donde antes había una torre y una iglesia. Allí vemos como llega el camino antiguo al collado y la seguimos hacia atrás. Se pierde en un campo, justo antes de llegar a la pista. Imposible verlo desde la pista.

Volvemos al collado de Torvella y Pep toma otra pista hacia el noroeste. Ya son pasadas las 12 y hace una temperatura más agradable. Comemos sobre una roca plana, con la casa de Salvans a la vista y una visión de 360º. 

Mirando hacia el norte desde nuestro comedor. Al fondo, Tosa d'Alp 

Llegamos a la casa de Salvans, donde hay un importante cruce de caminos. Un poste de la Xarxa Lenta señala a la izquierda, hacia Biure, y también hacia la derecha, para ir a Santa Maria de Merlès, pero no vemos pintura en el suelo. Pep se inclina por bajar en línea recta; a mí me parece que hay que ir por la derecha, por una pista.

Vamos por la derecha. Pep me muestra las marcas grabadas en la roca de un horno de aceite de enebro pero al pasar la próxima curva, me doy cuenta que me equivoqué de camino. Decenas de novillas de esa peluda raza escocesa con cuernos largos – y cuyo destino es sin duda el matadero – nos miran con ojos hostiles, agrupadas alrededor de un comedero. Intentamos rodearlas pero las rocas nos lo impiden. Levanto nerviosamente los dos primeros dedos en signo de V. “Paz”, les digo. Hasta ahora, este sencillo gesto siempre me ha funcionado. Sea como sea, las novillas se limitan a mirarnos. Y después, Pep encuentra un horno de cal del que no tenía constancia.

El dibujo cortado en la roca por donde bajaba el aceite de enebro después de calentar la madera en unos recipientes colocados sobre los círculos

Sin embargo, nuestro camino no va en la dirección correcta y al final tenemos que dar la vuelta. “Por las vacas, no”, imploro a Pep. Bordeamos un risco hasta encontrar la manera de bajar a la pista siguiente, donde volvemos a encontrar las marcas amarillas de la Xarxa Lenta. Pasamos por la casa de Sangnari, ahora dedicada al turismo rural, donde volvemos a perder la Xarxa Lenta. Bajamos a un torrente y luego subimos peleando por la vegetación hasta llegar a una pista.

La casa de Sangnari

Voy caminando por la pista totalmente desorientado. Veo a lo lejos la casa de Salabert (la del camino particular) pero no sabría decir dónde estoy. De repente, veo un poste con una flecha blanca sobre un fondo verde. “Eso me suena”, digo a Pep. “Menos mal”, me contesta, y bajamos a cruzar el torrente para buscar el camino de esta mañana.
                                   
Deshacemos la ruta. Esta vez conseguimos seguir el camino hasta su empalme con la pista, su trazado camuflado por las zanjas de los campos. Seguimos deshaciendo nuestra ruta hasta llegar a Santa Maria de Merlès. Desde el centro de recuperación de fauna de Camadoca, una cigüeña nos mira, de pie sobre el césped.

La casa de Salabert con el trazado del camino a la izquierda de la pista

Con eso, damos por concluida la salida de hoy. 16,1 km; 370 metros de desnivel acumulado.

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